San Atilano es el patrón de Tarazona donde nació el año 939 en el seno de una familia cristiana cuando la ciudad estaba bajo la dominación musulma-na. Desde joven siente la llamada de Dios y con 15 años decide retirarse al cercano pueblo de Los Fayos donde emprenderá la vida monástica, recibirá también allí la formación necesaria para ser ordenado sacerdote.
Después de esto decide buscar la guía espiritual de San Froilán, ermitaño que en los montes de León vive reti-rado del mundo; los dos entablan una amistad espiri-tual fructífera y su ejemplo hará que muchos se dirijan a ellos para buscar orientación y un sentido cristiano a sus vidas.
Muchos deciden seguir el ejemplo de los dos santos y, ante el gran número de personas que desean consagrar sus vidas a Dios, fundarán monasterios que serán en su época una luz de espiritualidad para Castilla y especial-mente para León.
Reconquistadas las ciudades de Zamora y León ambos son elegidos obispos de estas ciudades, San Atilano pa-ra Zamora y Froilán para León. Es un momento difícil y la labor es complicada ya que deben poner los cimien-tos para la construcción de dos Iglesias diocesanas.
San Atilano se entregará a esta labor con toda generosi-dad de su espíritu hasta que decide, consciente de su indignidad, abandonar Zamora y emprender una pere-grinación con espíritu de penitencia. Después de dos años vuelve a Zamora y nuevamente siente confirmada su vocación, entregándose con renovado entusiasmo a su ministerio episcopal hasta que muere el 5 de octubre del año 1009.