Iconografía de San Atilano

El pez y el anillo

San Atilano es representado con sus atributos episcopales: la mitra y el báculo; normalmente aparece vestido con el alba, la estola y la capa pluvial.

Ésta es la representación iconográfica de todos los santos obispos, la característica específica de San Atilano es la presencia de un pez y de un anillo.

Para comprender la presencia de estos dos atributos debemos recordar la tradición que nos presenta a San Atilano antes de abandonar la ciudad de Zamora para emprender una peregrinación, después de haber ejercido como obispo de la ciudad durante algunos años, arrojando su anillo episcopal al río Duero.

La historia del Santo nos dice que le dolían sus pecados de juventud y que incluso se sentía indigno de su ministerio episcopal. Por estos sentimientos decide abandonar Zamora y emprender una peregrinación que sabemos duró unos dos años.

Antes de partir decide arrojar el anillo episcopal al río Duero, pensando que si es digno del ministerio episcopal el Señor se lo devolvería.

Terminada la peregrinación retorna a Zamora y es acogido en una ermita que cuida una familia. Lo hospedan como peregrino y antes de cenar le piden que les ayude a limpiar un pez, San Atilano así lo hace y en la entrañas del pez encuentra el anillo episcopal. Siente una gran alegría, el Señor lo confirma en la vocación y en su ministerio episcopal. Las campanas de toda la ciudad en ese momento empiezan a tañer y nuestro santo entra en la ciudad con gran alegría de todos los fieles.

Recordando este hecho el Alcalde de Tarazona, cada año el 28 de agosto, antes de iniciar la procesión en recuerdo de la traslación de sus reliquias a la ciudad, impone en la mano de la reliquia un anillo episcopal que custodia el Ayuntamiento.