Descargar tríptico del año jubilar

¿Qué es un Año Jubilar?

Es un tiempo privilegiado de gracia y salvación que la Iglesia nos ofrece para una renovación de nuestra vida cristiana. El Año Jubilar es ante todo el Año de Cristo, portador de la vida y de la gracia para la humanidad.

Año Jubilar de San Atilano

El 5 de octubre de 2009 se celebra el milenario de la muerte de San Atilano, patrón de Tarazona y obispo de Zamora.

Con motivo de este milenario se celebra el Año Jubilar, un gran acontecimiento de índole religiosa que concede a los fieles, como gracia especial, Indulgencia plenaria. Es el tiempo oportuno para la remisión de los pecados y de las penas por los mismos.

Así pues, todos los fieles que peregrinen hasta Tarazona a lo largo del Año Jubilar podrán alcanzar abundantes beneficios espirituales y también obtener la Indulgencia plenaria cumpliendo las condiciones que establece la Iglesia:

  • Confesión sacramental.
  • Comunión eucarística.
  • Oración por las intenciones del Papa.

Los Frutos del Año Jubilar

La celebración del Año Santo presupone una disposición sincera que está orientada a:

  • Alcanzar la gracia jubilar de la Indulgencia.
  • Recibir el perdón y la misericordia de Dios.
  • Vivir y comunicar la fe en Jesucristo.

El Don de la Indulgencia

La Indulgencia es uno de los fundamentos de lo que significa un Año Jubilar. Durante mucho tiempo se ha tenido una idea errónea de ella.

La persecución de los cristianos que llevó a cabo el emperador romano Decio en el año 250 creó una situación difícil para la Iglesia. Muchos cristianos se vieron presionados a ser infieles, pero también hubo una gran cantidad de mártires y de encarcelados. Esta situación provocaría el inicio de la Indulgencia cuando los que habían sido infieles comenzaron a recurrir a los mártires y encarcelados pidiendo que con sus oraciones se les acortara el tiempo de penitencia.

En el siglo VII se añadieron las peregrinaciones a los Santos Lugares como una conmutación de la pena; en el Concilio de Trento fueron aprobadas; y después del Concilio Vaticano II, con motivo del 750 aniversario de la Indulgencia de la Porciúncula, se establecieron los fundamentos teológicos actuales:

  • La Indulgencia es el deseo de íntima y total transformación que renueva a todo el hombre.
  • Es el abrazo maternal y la ayuda que la Iglesia da a sus hijos.
  • El apoyo de todos los fieles, cuerpo místico de Cristo, que cooperan a la conversión con la caridad y la oración.

Preparación del año jubilar

El Año Jubilar debe ser más que un conjunto de actos culturales o religiosos, un “camino de fe” y un “camino de caridad” que contribuya a avanzar en el camino de la santidad y de la obra evangelizadora de la Iglesia.

El Año Jubilar exige estas actitudes:

  • La escucha y acogida de la Palabra de Dios. Poner a Cristo y a los valores del Evangelio como norma suprema de nuestra vida.
  • La conversión sincera del corazón. Reconocer que están presentes en nosotros el pecado y la debilidad, y que hay una tensión viva hacia la plenitud y la felicidad en Dios y hacia la paz y la fraternidad con los hermanos.
  • El compromiso firme de cambiar o mejorar de comportamientos. Orientar nuestra existencia conforme a las exigencias de la vida cristiana.

Estas actitudes pueden y deben prepararse. Para ello se organizarán diversas actividades que nos ayudarán a avivar y profundizar en nuestra fe, a la vez que a avanzar en una auténtica conversión a los valores del Evangelio.

¡Os invitamos a participar en el Año Jubilar de San Atilano!