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| Cochabamba, 21 abril de 2005. Hoy se cumplen dos meses justos de la marcha de Raúl, Lola y José. Sabemos que se encuentran bien en España. Aunque ‘extrañando' a sus hermanos bolivianos con los que trabajaron tanto. Así nos lo han dicho en sus comunicaciones. En estos dos meses hemos podido experimentar lo mucho que el Espíritu Santo ha hecho por medio de ellos en esta querida e inolvidable tierra, empobrecida y olvidada por tantos y tantos que vivimos muy bien. Mucho colaboraron con el Señor ellos y todos los que han pasado un tiempo de misión aquí: Alfredo, con 8 o más años, Alfredo Gracia, Javier, Juan Pablo (que vive junto al Padre), Obdulia… y mucho han aportado espiritual y económicamente tantos y tantos cristianos de nuestra Diócesis y de otros lugares de España. Dos meses ya, ¡Dios mío! Hemos trabajado ‘harto' para tomar conciencia de nuestro trabajo y del de las Hermanas, las ‘Anas', con quienes estamos llevando adelante las guarderías y los comedores. Hemos visto la entrega de los Hermanos Maristas en los colegios. Y la disponibilidad de muchos que trabajan en la pastoral de la parroquia. Nos ha llamado especialmente la atención el trabajo de los dos grupos de Acción Social. Los problemas son inmensos y la dedicación generosa de los componentes de los grupos también. Por todas estas cosas, ¡alabado seas, Padre! En estos dos meses, gracias a Dios, nos seguimos sintiendo, si cabe, más parte de nuestra Diócesis de Tarazona. La sentimos cerca. El interés manifestado por nuestro Obispo Demetrio, por hermanos sacerdotes, por amigos… que nos han llamado, nos han escrito cartas por el modelo ‘tradicional' o por Internet… nos están ayudando a no sentirnos solos, ni metidos en una tarea como si fuera propia nuestra y no de todos los diocesanos. Por todo esto, y más, podemos decir que estamos contentos. Nos sentimos a gusto haciendo la tarea que nos ha encomendado el Señor por medio de nuestra Iglesia diocesana. ¡Dos meses solos y casi cuatro desde que llegamos a este rincón de Cochabamba: la parroquia de Santa Mónica! ¡Qué rápido pasa el tiempo cuando el Señor nos concede llenarlo de servicio y de ilusión! Jesús y Lorenzo |