|
|
Cochabamba, 16 abril 2006. Pascua de la Resurrección del Señor. Otoño, no como en España. Allí es primavera. Aunque nuestro otoño sigue lleno de flores. Cochabamba es así. La llamamos ‘la ciudad de la eterna primavera’. Aunque las mañanitas no sean tan de primavera. Pero, desde anoche –Vigilia Pascual- aún nos sentimos en primavera interior. Fue bello, esperanzador. Fue un momento intenso de resurrección. 10 personas adultas celebraron su bautismo, su confirmación y participaron por primera vez en la Eucaristía. Desde los 20 años de una joven hasta los más de sesenta de Dª Dorotea, pasando por matrimonios treintañeros. Unos venían de ninguna fe religiosa institucionalizada. Otros, buscando algo mejor que lo vivido en diferentes religiones, más bien sectas. (Las sectas, realidad triste de este lindo país. Triste, no sólo ni pricipalmente porque hagan daño conscientemente –si, consciente y burdamente- a la Iglesia Católica, sino principalmente porque los mensajes que transmiten rozan lo absurdo, adormecen conciencias y quitan fuerza a cualquier compromiso social de transformación de la realidad. Triste. Sin duda. Por no decir penoso para el pueblo. Pero cada vez más extendidas precisamente entre los pobres que permanecen así en una pobreza injusta y adormecida. Triste.) Celebración gozosa precedida y preparada por una catequesis de varios meses. Catequesis participada con atención, con fidelidad permanente, con cierta timidez también. La celebración fue intensa, reposada, alegre. Vimos más de un rostro emocionado, con lágrimas, sobre todo en los agraciados por el sacramento de la vida nueva. Una experiencia gozosa para nosotros. Ilusionante y esperanzada. Algunas de estas parejas celebrarán próximamente el sacramento del matrimonio. Otras, un poco más adelante. Por aquello, bien interiorizado en los bolivianos, de que necesitan reunir la plata que aún no tienen. No se concibe aquí un matrimonio ‘por lo religioso’ sin hacer una fiesta que siempre supera sus posibilidades. Prefieren endeudarse antes que casarse ‘sin fiesta’. Aunque les digamos y les digamos que, para casarse ‘por lo religioso’, sólo se necesita fe y dos personas que se quieran. Condiciones que cumplen ellos. Pero ni aun así. ¡Bendito seas, Padre, que suscitas la fe en almas sencillas y que a otros nos haces gozar con los dones que repartes y de los que nos concedes participar como testigos siempre sorprendidos! Jesús y Lorenzo |