Cochabamba, 23 julio 2006. Un estímulo para nosotros y una muestra de interés por la misión diocesana es la presencia de los ‘voluntarios’ que nos acompañan, normalmente, durante los meses de verano de España. Son, deben ser, cristianos que vienen a compartir fe, vida y trabajo con nosotros y con nuestra gente. Durante el mes de julio nos han acompañado Tomás López, párroco de San Juan, en Calatayud, y Luisa, seglar de la parroquia de Ateca. Tomás ha escrito sus impresiones para nuestro Diario:
“He estado casi un mes compartiendo la tarea normal de trabajo en esta Parroquia de Santa Mónica. En ella me encuentro como en mi casa. Mi familia más cercana han sido Lorenzo y Jesús, nuestros curas en Cochabamba, y Luisa Fraguas, de Ateca. Me he vuelto a encontrar con muchas personas que tienen rostro e historia para mí: catequistas, Religiosas de Santa Ana, profesores, cocineras y cuidadoras de los colegios y guarderías, educadoras de más de 300 ‘bebesitos y niños’… Lorenzo y Jesús, más que amigos y compañeros que me han dejado hacer de todo: participar en grupos, colaborar en las celebraciones, asistir en reuniones de los sacerdotes, trabajar…He estado en contacto con la vida que, aquí, no ha cambiado en nada: los pobres son más pobres; todas las miserias que lleva consigo la pobreza siguen teniendo carta de normalidad dura y palpable. Con Luisa he hablado mucho. Aquí se ha hecho mucho. Se ha pensado desde el evangelio a favor de las personas. Lo mejor ha sido y es para los pobres. ‘Las personas son, en nuestra misión, más importantes que el sábado’.
Y ‘las pilas’ se cargan hasta arriba. ¡Cómo no! Más de 300 niños van más limpios, son felices, gritan, gozan en los parques de las guarderías, aprenden, tienen 40 personas a su servicio… Unos 1.400 tienen un plato de comida preparada y servida con mimo. ‘¡Dadles vosotros de comer!’
Jesucristo está vivo en esta comunidad. Grupos para todo porque hay empeño evangelizador. Personalmente, me marcan, rejuvenecen. Me llenan las celebraciones de la Eucaristía sin prisas, participadas a tope, en un clima de atención, de súplica, de escucha superatenta, totalmente festivas. ¡Qué regalazo del Padre nuestra misión diocesana de Cochabamba!”
Nosotros agradecemos desde nuestro corazón creyente estos encuentros con todos los que, desde un planteamiento cristiano, vienen a compartir la fe, la vida, el trabajo en esta misión de la Diócesis de Tarazona. Todos creemos que nos enriquecemos mutuamente. Damos gracias a Dios porque nuestra misión está abierta a todos y porque algunos aceptan entrar por nuestras puertas abiertas.
Jesús y Lorenzo
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