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"Diario de la Misión"
Capítulo 17. 25 de agosto de 2006


Cochabamba, 25 agosto 2006.- Hemos vivido hoy un acontecimiento bien importante en la misión. 28 personas de la parroquia, varones y mujeres, jóvenes y adultos, han celebrado su promoción como profesionales de microempresa. Ha sido la primera promoción del proyecto Wiñay Mujo (Semilla que crece). Durante más de un año, 13 personas se han preparado para obtener el título en Gastronomía y 15 el de Costura Industrial. A partir de ahora tienen un medio autónomo de vida. Se han capacitado para ello. Con reconocimiento oficial de las instituciones educativas de Bolivia. Es una de las acciones que Wiñay Mujo realiza en el ámbito de nuestra parroquia. Educar, preparar, dignificar a los hermanos bolivianos, de todo credo religioso, que lo desean y que son fieles a todas las actividades del curso. Su preparación técnica y profesional va acompañada de clases teórico-prácticas de educación en valores, de cultura general y boliviana, de computación… Han crecido como personas y como profesionales. Están, y estamos, contentos. Se les notaba y se nos notaba. Recoger frutos buenos siempre es agradable, lindo.

Un acto sencillo y ‘solemne’. Lo han vivido con especial seriedad y cierta emoción. Como es habitual aquí, palabras y agradecimientos de todos los representantes de las diversas instituciones y personas implicadas (palabras en las que no olvidaron a los padres Raúl y Alfredo y a Lola, que comenzaron el Proyecto), el canto respetuoso del himno nacional, mano en pecho, número imprescindible de baile folklórico por los mismos beneficiados del proyecto, un precioso y bien elaborado audiovisual sobre las actividades del Proyecto, la entrega de títulos acreditativos… y muchas gracias a Dios por parte de todos.

Queremos guardar el texto que los mismos egresados prepararon para la invitación al acto de su promoción: A ti, Dios, maestro de amor y de paz, porque hoy más que nunca entendemos que sin ti, sin tu inmenso amor y la perfección de tu voluntad no somos nada. Agradecemos a los padres de nuestra parroquia y al proyecto Wiñay Mujo por darnos la oportunidad de formarnos y ampliar nuestros conocimientos, mejorando nuestra realidad. Reconocemos también a nuestros facilitadotes porque con su sabiduría nos enseñaron no sólo el conocimiento, sino lo que es más importante en la vida, el dar valor a lo invaluable, a nuestra integridad, a dar nuestro mayor esfuerzo para conseguir nuestros objetivos. A nuestros esposos e hijos por las veces que los dejamos de lado por abrazar nuestro sueño y por darnos fuerzas para seguir adelante. Finalmente, a los buenos amigos y compañeros porque a lo largo de este tiempo formaron parte importante de nuestra vida.

Todo terminó con la degustación de alimentos bien preparados, y ricos, por los mismos egresados, ya con su flamante título de profesionales, que habían defendido y obtenido en presentación pública de sus proyectos ante las autoridades académicas del Departamento de Cochabamba y del Proyecto. Nos unimos a su alegría y a su esperanza, que hacemos nuestra. Y un deseo, que es primero el de ellos: que puedan desarrollar su trabajo y vivir dignamente de ellos.

Jesús y Lorenzo