Índice Índice Siguiente


"Diario de la Misión"
Capítulo 3. 3 de junio de 2005


Cochabamba, 3 junio 2005. Hemos amanecido con 2 grados de temperatura. ‘Ahorita' tenemos 27. A la noche, volveremos a bajar. Nos está resultando totalmente nuevo que, a primeros de junio, vayamos a comenzar el invierno. El invierno siempre había empezado para nosotros en diciembre. Pues no, aquí, en Bolivia comienza en junio. Y una cosa es saberlo, y otra muy distinta, experimentarlo. Menos mal que nuestro invierno boliviano es bien distinto al vivido en España. Fresquito –frío, para qué disimular- por la mañana. Y , apenas sale el sol, comenzamos a subir y subir hasta casi 30 soleados y deliciosos grados.

Hemos comentado que ojalá esta clase de invierno sea signo y símbolo de lo que está pasando en este querido país. Estamos en los grados bajos, más que fresquitos, de las protestas, del descontento, de los reclamos, de los bloqueos, de las exigencias de todos (las sangrantes de los pobres y de los ‘sin tierra'; y las interesadas de los que viven bien y piden más condiciones para vivir mejor ellos); son tiempos de indecisión y de oscuridad política, de corrupción permanente, de exigencias y de eterna ganancia de las multinacionales petroleras (entre ellas Repsol).

Son tiempos de pobreza. Este el verdadero problema de este bendito país. Y del que nacen todos los demás. La bandera que se enarbola es la Asamblea Constituyente , la Ley de los Hidrocarburos, el referéndum sobre la Autonomía. Lo que se pide es la nacionalización del abundante gas boliviano. Exigencia justa y razonable, pero quizá no bien dirigida. Porque es tanta la injusticia y la pobreza acumulada que no se puede salir de ella sin el aporte de las multinacionales. Y éstas no colaborarán si no siguen ganando a espuertas como hasta ahora. Porque han sacado, y sacan, el gas; pero no invierten ni han invertido en el desarrollo del país. Por eso, Bolivia, en estos momentos no puede ella sola.

Pero el pueblo, sobre todo el campesino, por lo que realmente grita es contra su abandono y pobreza. Y se está lastimando a sí mismo con la protesta. Pero está en su derecho. Esta es la encrucijada de Bolivia. Difícil. Muy complicada. Que no llegue la violencia y la muerte. Sería demasiado para este querido país. Y un nuevo y gravísimo paso hacia atrás. Que el invierno mañanero y frío vaya acercándose al calor agradable en cuanto sale el sol. Así hemos pensado hoy.

Hoy en que nos han dicho que los Obispos de Bolivia van a intentar de nuevo mediar en este conflicto. De nuevo porque lo han hecho otras muchas veces. Que sea nueva la mediación porque les van a hacer caso, por sus frutos. Han mediado y mediado y nunca les han hecho caso. Cuando manda el interés partidista o económico, no triunfan la sensatez y los valores humanos.¡Que salga el sol y haga calor pronto en el invierno político y social de Bolivia!

Jesús y Lorenzo