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"Diario de la Misión"
Capítulo 4. 11 de junio de 2005


Cochabamba, 11 junio 2005. Hoy los periódicos nos han traído noticias buenas. Ayer ya eran bastante buenas. Lo escuchábamos en la radio. “Naciones ricas a punto de perdonar la deuda de Bolivia y de otros países pobres” . Sí, es buena noticia si no tiene trampa. Porque estos organismos internacionales hablan de tal manera que nunca se sabe cómo va a terminar la buena noticia que dice que están “a punto de perdonar” y no asegura todavía que “ya” han perdonado. Se trata de una ‘propuesta' de EEUU y del Reino Unido. Y Bolivia es uno de los 18 países de los que se propone para ¿perdonarles?, ¡devolverles! la deuda. Nada menos que 4.887 millones de dólares es la deuda de Bolivia según datos del pasado abril. Y otra buena noticia de hoy es que tanto Cáritas como otras organizaciones internacionales están reforzando su intervención humanitaria.

Aunque la mejor ‘buena noticia' desde ayer es que bloqueos de carreteras, manifestaciones y violencias han comenzado a decaer en todo el país. Hemos pasado una semana muy movida y grave. Dimisión del Presidente de la República, aumento de violencia y escasez de alimentos, nos dicen y vemos, en las capitales del norte del país: La Paz y El Alto. Lo más grave: la muerte violenta de un minero de Oruro cerca de Sucre, donde se reúne el Parlamento. A partir de aquí, hemos temido lo peor por una tarde. Como lo han temido nuestros familiares y amigos de España que nos llaman y nos llaman y nos escriben correos y más correos. Les hemos tranquilizado sin rebajar la realidad.

El jueves rezamos juntos en la parroquia un buen grupo de cristianos. Nos lo han pedido los obispos y nuestra gente. Por fin, la buena noticia esperada: la renuncia a ser presidente de los dos que podían serlo según la Constitución Boliviana pero que el pueblo rechazaba –Presidentes del Senado y del Congreso- y elección del que sí aceptaba el pueblo: Eduardo Rodríguez , Presidente de la Corte Suprema de Justicia.

A la gente se la ve más tranquila, contenta. Sonríen y esperan. Aún quedan flecos duros por El Alto. Y algunos dirigentes cívicos no decididos al diálogo. Los obispos han trabajado este tema del diálogo en profundidad. Parece que no ha sido en vano. Los militares se han mantenido en su función sin intervenir ni ceder a la fácil tentación golpista en un país que, como hemos escuchado hoy en la radio, está a la cabeza de dimisiones de Presidentes y de Golpes de Estado en sus 180 años de independencia.

Aunque no del todo, ha comenzado a salir el sol. Que dure. Este pueblo sencillo, olvidado, empobrecido se merece otra suerte. Se merece que lo miremos y colaboremos con él en justicia y en amor solidario. Mañana, cuando recién amanezca, nos encontraremos con él en la Eucaristía dominical. Con el frío otoñal de las siete de la mañana.

Jesús y Lorenzo