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"Diario de la Misión"
Capítulo 5. 26 de junio de 2005


Cochabamba, 26 junio 2005, domingo. Un día, sobre todo en la tarde, desapacible, de invierno. Tarde nublada y un viento fuerte levantando todo el polvo del mundo asentado en las calles de tierra y piedra de nuestra zona Ticti Norte. Desde el templo de Ntra. Sra. del Pilar no se ve Cochabamba; la ha envuelto el polvo. No deja de ser bello, aunque evidentemente sucio, el panorama. Pero se ha convertido en bello por el motivo para el que nos hemos reunido y esperamos en la entrada del templo.

La hermana Maruja Espinosa , una peruana sencilla y sonriente hasta cuando duerme, va a hacer sus primeros votos temporales en la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana. Muchas ‘anas' se han reunido. Es que pasado mañana comienzan un cursillo sobre la Eucaristía impartido por Jesús. Han aprovechado la ocasión y algunas han llegado ya desde Argentina, Chile y de La Paz, El Alto y Machacamarca, en Oruro.

¡Ay, qué sería actualmente de la misión sin las ‘anas'! ¡Sin Gricelda (colombiana), sin Monse (española, de Huesca por más señas), sin Nora (peruana), y sin las postulantes y novicias! Difícil sería. Casi imposible desde que marchó Lola. Las dos guarderías, los tres comedores, la casa de acogida a la mujer maltratada, el templo del Pilar… ¡qué sería de todo eso! Gracias, hermanas.

Todo ha terminado, y no temprano precisamente, con unas ricas empanadillas ‘tucumanas', un poco de refresco y mucho baile peruano y boliviano. Los papás y hermanos de Maruja, familiares y amigos venidos casi todos del vecino Perú, cristianos de la parroquia que colaboran en las actividades pastorales, hermanos maristas… todos hemos estado festejando. Bello día. Bellas sensaciones vividas en un día de invierno gris y manchado de polvo, pero caliente y limpio en todo lo demás.

Al terminar el día y escribir las impresiones, nos acordamos de otro día bello de esta semana terminada recién y que debemos guardar en la memoria de este diario. El pasado día miércoles, 22 del presente mes, el buen y querido amigo, puro quechua, y hermano dominico Edwin González fue ordenado sacerdote. Una especial alegría para Jesús, amigo desde su primera venida a Bolivia. ¡Cuánto ha pasado desde aquel 1998!

Ha sido, parece, una semana ‘vocacional'. ¡Bendito sea Dios!

Jesús y Lorenzo