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| Cochabamba, 31 de julio de 2005.- ¡Qué alegría y qué lindo día! Hemos sido más de cien. La verdad es que lo importante no es la cantidad, pero también uno se alegra por eso. Más de cien y muchos, jóvenes. La convivencia parroquial de final del primer semestre del año pastoral ha sido un bello encuentro. Y damos gracias a Dios. Lo hemos hecho en la Eucaristía final, que ha presidido P. Lorenzo. Los distintos grupos de pastoral de la parroquia nos han presentado en ella los sentimientos, los logros y proyectos de cada uno de ellos. Cosas sencillas –o no tanto- que nos han mostrado las ilusiones y las dificultades de su compromiso eclesial. El clima nos ha acompañado. Un precioso sol de invierno que ya parece dispuesto a retirarse hasta el año próximo. Con la ‘puntualidad boliviana', es decir, con más de media hora de retraso, el joven Chevi con su guitarra nos ha ido animando. Nos hemos presentado las zonas de la parroquia y los distintos grupos presentes. Todo esto y toda la convivencia se ha desarrollado en el nuevo Colegio Santiago, el que bendijimos el pasado día 25, fiesta de Santiago, y que ya recogemos en el diario de ese día. Bello ambiente el creado entre todos hoy. La parte ‘seria' de la convivencia ha sido una charla de P. Jesús sobre ‘El laico y la parroquia'. Vamos cayendo en la cuenta de que todos –padrecitos, religiosos, religiosas y laicos- realmente somos Iglesia, somos la Iglesia. Que debemos creérnoslo. Que debemos actuar como tales todos, todos. En una interesante, participada y formal reunión de grupos hemos avanzado en el tema. Nos hemos animado todos al reflexionar que realmente eso del bautismo es una cosa importante, gracia total del Padre y compromiso de todos como respuesta al don recibido. Que es una gracia total y que nos encomienda una misión a todos: la de ser testigos de Jesús en medio del mundo, como laicos, y unidos a la Iglesia en y desde la Parroquia. El almuerzo, rico y compartido, ha dado paso a un juego por grupos, y con carreras, en el que había que responder a doce preguntas sobre la realidad y la vida de la parroquia. Aunque sólo podía ganar uno, hemos experimentado todos que los reunidos están bien enterados de la vida parroquial. Hasta de los apellidos de los párrocos. ¡Bendito día! Muchos han pedido que se repita con más frecuencia. Hemos dicho todos que sí, pero sin abusar para que no lleguemos a decir: “¿¡Otra vez de convivencia!?” Jesús y Lorenzo |