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++ Cartas al Pueblo de Dios 1/05/05 ++


Habemus Papam: Benedicto XVI
1 de mayo de 2005

La elección del Papa Benedicto XVI, en la persona del cardenal Joseph Ratzinger, me llena de profunda e inmensa alegría.

En primer lugar, porque la orfandad de Papa, que padecíamos por la muerte del llorado Juan Pablo II, ha quedado superada por la elección de un nuevo Papa. La Iglesia es una institución viva, que ha dado muestras una vez más del funcionamiento de sus instituciones. Y lo ha hecho con una rapidez sorprendente. Es decir, los cardenales han llegado a un acuerdo fácilmente. Pocos cónclaves han durado tan poco tiempo. Quiere decir que no ha habido esas tensiones internas, que algunos medios de comunicación nos transmiten. Los cardenales sabían lo que querían y lo han expresado sin tales tensiones internas, con toda rapidez y coincidencia, en el primer día de cónclave.

Además, me produce una inmensa alegría que haya sido elegido el hasta ahora cardenal Ratzinger. El es un gran profesor de teología, de los más eminentes de nuestro tiempo, teólogo perito en el Concilio Vaticano II, con una gran capacidad de análisis y con una gran hondura de pensamiento. Es un hombre humilde y sencillo en su trato, capaz de entablar diálogo con la cultura contemporánea, que él conoce muy bien. Es una persona profundamente espiritual.

Yo me atrevería a calificarle como un gran testigo de la verdad , para un mundo lleno de incertidumbres. La Iglesia ha recibido de Cristo la misión de llevar al hombre sin rebajas esa verdad de Dios y esa verdad del hombre, para que el hombre entienda cuál es su gran dignidad y su vocación. El nuevo Papa no reducirá la verdad a la conveniencia del momento, como lo ha demostrado en su trayectoria firme, humilde y de permanente servicio a la Iglesia.

Han sido magistrales sus recientes homilías en las exequias de Juan Pablo II y en la inauguración del Cónclave, donde ha denunciado como lacra de nuestro tiempo la “dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que sólo deja como última medida el propio yo y sus ganas. Nosotros tenemos otra medida: el Hijo de Dios, el verdadero hombre. Él es la medida del verdadero humanismo”.

El nuevo Papa ha sido una de las personas más cercanas al Papa Juan Pablo II y uno de sus más cercanos colaboradores. Conoce como pocos la Iglesia, sus necesidades, sus encrucijadas, sus problemas. La Iglesia tendrá en él un gran Papa, y por eso le damos gracias a Dios.

Bendito sea Dios, que nos ha dado este Papa, al que acogemos en la fe como el 264 Sucesor de Pedro, Vicario de Cristo, “Dulce Cristo en la tierra”, principio y fundamento de la unidad de la Iglesia, Cabeza del Colegio Episcopal, nuestro amado Papa Benedicto XVI.

En todas las iglesias de nuestra diócesis de Tarazona y en todas las misas de estos días, damos gracias a Dios por este gran regalo a la Iglesia, con la pronta elección del nuevo Papa Benedicto XVI.

Con mi afecto y bendición:
+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona