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++ Cartas al Pueblo de Dios 2/10/2005 ++


La alegría de la fe
2 de Octubre de 2005

“Tenéis que ayudar a que los fieles que os han sido confiados redescubran la alegría de la fe”. Con estas palabras nos ha saludado el Papa Benedicto XVI a los obispos consagrados en el último año, recibidos en audiencia el pasado lunes 19 de septiembre. Entre ellos estaba el obispo de Tarazona, que os escribe estas líneas.

Del 13 al 21 de septiembre hemos sido convocados a Roma todos los nuevos obispos. Han sido días de oración abundante, de trabajo intenso, de reflexión en torno a la tarea que al obispo se le confía, en sus múltiples aspectos. Hemos tenido oportunidad de convivir y de conocernos todos los obispos jóvenes. Y, sobre todo, ha sido una ocasión preciosa para peregrinar a la Tumba del apóstol san Pedro, el que confesó a Jesucristo como Hijo de Dios vivo incluso con el derramamiento de su sangre en Roma.

El encuentro con el Sucesor de Pedro, el Papa Benedicto XVI, nos ha confirmado en la fe y en la misión de ser “maestros de la fe” (doctores fidei) en nuestras respectivas diócesis. Esa fe, que se alimenta en la oración, que lleva consigo “interioridad, silencio y vigilancia”. Tiene como contenido la fe que propone la Iglesia, que el Catecismo y el reciente Compendio del Catecismo resumen autorizadamente.

Llegados al final del Año de la Eucaristía, nos ha insistido en que ayudemos a nuestros fieles a valorar la Misa dominical, que favorece la conciencia de pertenencia a la Iglesia, y el culto de adoración eucarística, que alimenta la fe del creyente.

El encuentro con el Papa es ante todo la expresión de nuestra pertenencia a la Iglesia Católica, que Cristo ha fundado sobre la roca de Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.

Aunque brevemente, pude poner en su corazón de padre y pastor el Curso de Espiritualidad, que un grupo de 9 seminaristas han comenzado en el Seminario de Tarazona precisamente ese mismo día de la visita al Papa. Él me indicó que rezaría especialmente por esta intención, y me dio su bendición para toda la diócesis, especialmente para los sacerdotes.

Comencemos el curso pastoral con ánimo renovado. Vale la pena vivir la alegría de la fe, la alegría de que Dios nos ama personalmente.

Con mi afecto y bendición:
+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona