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++ Cartas al Pueblo de Dios 06/11/2005 ++


Cochabamba querida
6 de Noviembre de 2005

Me ha dejado prendado, es decir, he dejado allí parte de mi corazón, después de la visita pastoral que he realizado a Cochabamba del 18 al 27 de octubre pasado. Concretamente, he visitado la Parroquia de Santa Mónica , de la que se hizo cargo la diócesis de Tarazona el 17 de enero de 1993, suscribiendo un convenio entre ambas diócesis hermanas por parte de sus respectivos obispos Mons. René Fernández (de Cochabamba) y Mons. Miguel Asurmendi (de Tarazona).

Desde hace casi 13 años se han sucedido varios sacerdotes y seglares de la diócesis de Tarazona, que han contado con la preciosa ayuda de las Hermanas de Santa Ana y de los Hermanos Maristas, para servir desde el amor de Cristo a los habitantes del Ticti norte en la ciudad de Cochabamba. La diócesis de Tarazona ha servido de retaguardia con su sacrificio, su oración y su aportación económica, de manera que lo que allí aparece a quien lo visita detenidamente, es realmente asombroso.

Yo lo he visto, no me lo han contado. He visto a más de mil niños, que son alimentados diariamente con la aportación de la diócesis de Tarazona, mediante el programa “Pon un niño a tu mesa” . Sus caras y su reclamo de cariño, me recordaban continuamente la palabra de Jesús: “…a mí me lo hicisteis”. Y me recordaban a tantas personas que se privan de algún gusto y pagan religiosamente cada mes su cuota para que estos niños coman.

He visto a cerca de tres mil niños y jóvenes que reciben una educación integral de inspiración católica en las dos guarderías y en los cinco colegios y en el instituto de formación profesional. Por allí aparece el nombre de la Virgen del Pilar en varias de estas instituciones parroquiales, porque han sido sufragadas en gran parte por las instituciones aragonesas. Sepan los aragoneses que allí el dinero se multiplica por la buena gestión de quienes lo administran, y que no han cobrado ni un duro de comisión.

He visto el taller de costura para la promoción de la mujer y el centro de acogida a la mujer maltratada, que atienden las Hermanas de Santa Ana. Pobrezas antiguas y nuevas, de las que la mujer es siempre la perdedora, y que encuentran en la parroquia una Iglesia madre que las acompaña y las dignifica. He visto catequistas de infancia y de juventud, catequesis familiar, grupos de ayuda caritativo-social, reunión de los directores de centros educativos, reunión del Consejo pastoral parroquial. Y no lo he visto todo…

He celebrado la Eucaristía a diario en uno de los dos templos que tiene la parroquia (Santa Mónica y Ntra. Sra. del Pilar), donde acuden los fieles laicos y varias comunidades religiosas: las del Amor de Dios, las de San José de Tréveris, las de Santa Ana, las de la Preciosísima Sangre , los Hermanos Maristas, Danilo y sus muchachos. Realmente en la Eucaristía Jesucristo alimenta en cada uno la misión de “ir y anunciar lo que yo os he enseñado… Yo estaré con vosotros hasta el final de la historia”.

He visto una Iglesia viva, donde el amor de Cristo está vivo y donde hay mucha tarea por hacer hasta que todos se encuentren plenamente con Él. La diócesis de Tarazona tiene un pulmón en Cochabamba, que nos oxigena para seguir viviendo y anunciando el Evangelio también entre los habitantes de estas tierras aragonesas.

Gracias, padre Jesús y padre Lorenzo, porque sois prolongación de nuestra diócesis de Tarazona más allá de los mares. Sentid nuestro apoyo, porque vuestra parroquia hace mucho bien a nuestra diócesis.

Con mi afecto y bendición:
+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona