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Yo soy el Rey - ¿Tú eres Rey?, le preguntó Pilato a Jesús, en el momento supremo de condenarlo a muerte. - Sí, yo soy Rey… y he venido al mundo para dar testimonio de la verdad, dijo Jesús. - Y, ¿qué es la verdad?, dijo Pilato eludiendo la respuesta. El año litúrgico concluye con la solemne fiesta de Cristo Rey, que hoy celebramos. La fiesta de Cristo rey es como el colofón de todo el misterio de Cristo, desde su nacimiento hasta su ascensión a los cielos, que se prolonga en la historia humana y no concluirá hasta el final de los tiempos, cuando Cristo sea todo en todos. Es un reino que no es de este mundo. Tiene su origen en el cielo, ha venido de lo alto. Y se despliega en este mundo para llevar al mundo y a los hombres a su plenitud. El de Cristo no es un poder despótico, que pisotee a los demás para sacar un provecho egoísta. Jesucristo es rey de amor, en un reinado de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz. ¡Cuánto bien ha hecho a la humanidad Jesucristo y la comunidad que él ha fundado, la Iglesia, a lo largo de los siglos! Es como un río de amor, que ha ido empapando los corazones de los hombres de todos los tiempos, dando sentido a sus vidas y moviéndolos a un amor de ese mismo estilo, a un amor de entrega generosa. El amor de Cristo es el que ha movido a los mártires a dar testimonio de su fe hasta derramar su sangre, perdonando siempre a sus perseguidores. El amor de Cristo es el que ha mantenido fieles a los esposos, superando las dificulta desde la vida, y motivando la entrega mutua y la prolongación generosa en los hijos. El amor de Cristo es el que ha movido a tantos misioneros a dejar su entorno y viajar hasta la otra punta de la tierra para anunciar a Jesucristo. El amor de Cristo ha enamorado el corazón de muchos jóvenes, chicos y chicas, y les ha entusiasmado para entregar su vida entera al servicio de los hermanos. El amor de Cristo ha sido una corriente beneficiosa que ha renovado corazones, estructuras, comunidades, pueblos, etc, y ha motivado las mejores generosidades de la historia. Por qué esa manía de arrinconar a Jesucristo, de eliminarlo de la escena pública, de prescindir de él, sea como sea. Si él no ha venido a quitar nada bueno del corazón del hombre o de la sociedad. El ha venido a darlo todo. La fiesta de Cristo Rey quiere renovar en nosotros, en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades ese reinado de amor, que Jesucristo ha sembrado en la tierra. Es un reinado de amor y de servicio, aunque muchas veces los hombres no lo comprendamos. Los cristianos, los que creemos en Jesucristo pedimos con la oración del Padrenuestro: “Venga a nosotros tu Reino”. Abrimos de par en par nuestros corazones para que Jesucristo sea Rey de verdad en cada uno de nosotros. Queremos conocer laverdad de Dios y la verdad del hombre, que él ha venido atraernos. Y no mostrarnos escépticos como Pilato ante la verdad que Jesús anuncia. Sólo Él tiene palabras de vida eterna. Jesucristo es el ciudadano del mundo que más bien ha hecho a la humanidad. Su reino es un reino de amor y de paz. El es Dios, y al hacerse hombre, ha traído el reino de Dios a la tierra. El hombre llegará a su plenitud cuando entre definitivamente en el reino de Dios, que tiene su cumplimiento en el cielo para siempre. Con mi afecto y bendición: |