Índice Índice Siguiente


++ Cartas al Pueblo de Dios 22/05/05 ++


Gloria al Padre, alhijo y al Espíritu Santo
22 de mayo de 2005

La novedad cristiana consiste en el encuentro con Jesucristo, que nos abre los ojos a una realidad más honda acerca de Dios y acerca del hombre.

De Dios, Jesucristo nos enseña que no es un ser solitario, lejano, frío o inaccesible. Jesucristo nos dice que Dios es familia, comunidad de tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios es amor, Dios vive en una hoguera de amor inextinguible, como la zarza ardiente de Moisés (cf. 3,1s), es una “llama de amor viva”, como recuerda san Juan de la Cruz.

Es un Dios que se ha acercado al hombre de múltiples maneras, es amigo del hombre, se ha hecho hombre. En Jesucristo, es el Hombre nuevo, para introducir al hombre en su círculo de intimidad, para hacer al hombre gozar de sus dones y de su amor, para divinizar al hombre y llevarle a la plenitud.

Dios ha amado tanto al mundo que ha enviado a su Hijo, no para juzgar al mundo sino para que el mundo se salve por él (cf. Jn. 3,14). Y su amor ha ido más allá, dándonos la persona del Espíritu Santo, que vive en nuestros corazones como en un templo. Cuando santo Tomás de Aquino se pregunta para qué se nos ha revelado el misterio de la Santísima Trinidad , responde: -Para que lo disfrutemos.

Jesucristo nos ha introducido en el misterio de Dios, tres personas en el único Dios, para que entablemos una relación de acogida y de amistad con las tres Personas divinas. ¡Somos interlocutores de las tres divinas Personas!. “Si alguno me ama, […] mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él” (Jn 14,23). Es el misterio de la inhabitación de las Personas divinas en el alma del que está en gracia de Dios.

Dios vive en nuestra alma como en un templo, y adentrándonos en la zona secreta de nuestro corazón, podemos tratar con Dios, -con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo-, como un amigo trata con sus amigos. Hay quienes piensan que el misterio trinitario es un trabalenguas, es un misterio muy, muy difícil. Nada de eso. Jesucristo nos habla de su Padre con toda naturalidad y nos enseña a llamarle: “Padrenuestro”, y nos promete al Espíritu Santo, como el don de Dios en nuestros corazones.

La vida cristiana consiste en tratar con familiaridad con las tres Personas divinas, que en Jesucristo se han puesto a nuestro alcance, para que disfrutemos de su amistad y de su compañía. En el trabajo de cada día, en los problemas que nos salen al encuentro, en la soledad más honda de nuestro corazón, vivamos este trato de amor con estos huéspedes divinos, que están en el origen de la historia humana y en ellos desembocará cada una de nuestras vidas, como los ríos llegan al mar.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Con mi afecto y bendición:
+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona