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++ Cartas al Pueblo de Dios 24/07/2005 ++


Santiago Apóstol, patrono de España
24 de julio de 2005

El 25 de julio es la fiesta de Santiago el Mayor, patrono de España. Aunque sea día de trabajo, o quizá porque lo es, debemos detenernos en su memoria para que la fiesta no pase sin darnos cuenta. Es día de precepto de oír Misa. No faltemos a ella.

El apóstol Santiago es hermano del apóstol Juan. Los dos, hijos de Zebedeo. Junto con Pedro, constituían los tres el círculo más íntimo de Jesús. Fueron testigos de la trasfiguración del Señor en el monte Tabor. Y también fue-ron testigos más directos de la oración de Getsemaní y de la agonía del Maestro, antes de la pasión. Santiago fue de los primeros apóstoles que recibieron el martirio, en la persecución de Herodes hacia el año 42.

La tradición nos dice que Santiago llegó hasta España para predicar el Evangelio, y precisamente en las riberas del Ebro recibió la visita de María, la Virgen del Pilar, que vino hasta Zaragoza para alentar los trabajos de la evangelización de España, que Santiago estaba realizando. Su sepulcro en Compostela es lugar de continuas peregrinaciones desde hace muchos siglos.

Patrono de España, significa que Dios le ha encomendado especialmente el mantenimiento y la difusión de la fe cristiana en nuestro suelo patrio. Bajo su patrocinio la fe católica se ha mantenido y se ha propagado en España y más allá de los mares, por medio de nuestros misioneros.

España vive hoy momentos de encrucijada, a nivel moral, social y político. ¿Qué será de España dentro de 20 años? En este momento se está fraguando ese futuro, y todos debemos sentirnos protagonistas de nuestra historia. La unidad de España no es sólo una opción política, ni menos aún una opción partidista, propia solamente de unos cuantos. La unidad de España es ante todo un valor moral y nos afecta a todos los españoles. Es un patrimonio común, es un tesoro que no puede dilapidarse insensatamente.

Y, junto a la unidad de nuestra patria, cuya historia gloriosa todos conocemos, está la situación moral de nuestras gentes, sobre todo de nuestros jóvenes, que son el futuro de la sociedad y de la Iglesia. Hay muchos signos de esperanza junto a otros muchos motivos de inquietud. Los jóvenes son quizá hoy el grupo más desamparado de nuestra sociedad, expuestos a todo tipo de engaños. Ellos son capaces de lo mejor, pero muchos pueden perder el tren de su historia y destrozarse para siempre.

¿Seremos capaces de transmitir a los niños y a los jóvenes la experiencia de fe que hemos recibido desde tiempo de los apóstoles, y que ha configurado nuestra vida y nuestra cultura? El patrocinio de Santiago quiere venir en nuestra ayuda. Celebremos su fiesta con esta esperanza y con el compromiso de ser evangelizadores hoy, en esta España nuestra, que afronta retos que configurarán el futuro de todos.

Con mi afecto y bendición:
+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona