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++ Cartas al Pueblo de Dios 30/01/2005 ++


LA VISITA AL PAPA
30 de enero de 2005

El viernes 21 de enero he sido recibido como obispo de Tarazona por el Papa Juan Pablo II, en el contexto de la visita ad limina que estamos realizando todos los obispos españoles a Roma. Ha sido un momento de gozo interior que quiero compartir con todos vosotros, queridos diocesanos.

A los pocos días de mi ordenación episcopal, Dios me ha concedido esta gracia singular, que en la vida de un obispo sucede cada cinco años.

La Iglesia católica es universal, y está extendida por toda la tierra. Nuestra diócesis de Tarazona forma parte de esa Iglesia universal, y en momentos como éste se expresa especialmente esa comunión de fe y de amor con el que preside por voluntad del mismo Cristo su Iglesia santa. El obispo es vínculo de unión dentro de la diócesis, y como miembro del Colegio Episcopal es vínculo de la diócesis con la Iglesia universal.

En su biblioteca privada, me he encontrado con el Vicario de Cristo, anciano y limitado, pero lleno de amor hacia este obispo que le visitaba. Sabía muy bien dónde se encuentra nuestra diócesis, y le he ido informando de los datos generales que la configuran.

He tenido oportunidad de expresarle el amor de los fieles católicos de la diócesis de Tarazona. Y él, inmediatamente, me ha preguntado por los sacerdotes y por las vocaciones al sacerdocio en la diócesis. Nos hemos entretenido en el tema. Para él y para mí, para la diócesis y para la Iglesia universal, éste es un asunto de máxima importancia. Yo le he prometido trabajar en este campo con todas mis fuerzas y espero encontrar amplio eco en todos los sacerdotes, colaboradores imprescindibles en esta tarea. El me ha asegurado su oración de padre y pastor.

He salido de esta visita muy contento, pero al mismo tiempo pensativo, dando vueltas en mi corazón a lo mucho que este Papa ha hecho y continúa haciendo por la Iglesia , incluso en su ancianidad y limitación.

La adhesión al Papa, tan propia de un católico auténtico, incluye admiración y veneración por lo que el Papa representa. El es el Vicario de Cristo en la tierra, según las palabra del mismo Jesús:”Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Eso supone una postura filial de gozosa escucha de sus enseñanzas y orientaciones. No hemos de esperar a hacerle caso solamente cuando define una verdad solemnemente. Eso sucede de tarde en tarde. El Papa ejerce también su misión cuando, a la manera de un padre de familia, va dando orientaciones y enseña en nombre de Cristo.

En el campo de la fe y de la vida cristiana es un gran regalo de Dios contar con la orientación continua del Papa y de su Magisterio, que hemos de conocer y hemos de procurar aplicar continuamente en nuestra vida. Especialmente en el campo de la familia y de la vida, el Papa Juan Pablo II ha presentado constantemente la buena noticia del Evangelio, que es lo único que puede llenar el corazón humano.

Hay quien se llama católico y no hace caso al Papa, ni en lo que enseña ni en lo que manda. Algunos incluso se atreven a decir que cuando venga otro Papa cambiará esto o aquello, y con ese pretexto no hacen nunca caso al Papa que ahora tenemos.

Que el Papa encuentre siempre en nosotros colaboradores leales en la tarea de la evangelización, y que sus orientaciones encuentren siempre en nosotros una actitud de escucha y de acogida. De esta manera, la alegría que hoy he sentido será completa.

Con mi afecto y bendición:
+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona