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Colecta para Cochabamba Las fiestas de Navidad nos acercan más unos a otros. Celebramos que el Hijo de Dios se ha acercado tanto, que se ha hecho solidario con nosotros, se ha hecho uno de los nuestros. “El Hijo de Dios por su encarnación se ha unido de alguna manera con cada hombre” (GS 22). La Navidad debe romper las barreras que levanta nuestro egoísmo. La Navidad debe hacernos más solidarios, más capaces de compartir lo nuestro con quienes lo necesitan. El amor cristiano, que brota del Corazón de Cristo, ha sido a lo largo de la historia el mayor impulso de solidaridad entre los hombres. No damos de lo que nos sobra, sino incluso de lo necesario. En plena celebración de la Navidad, cuando contemplamos la cercanía de Dios en su Hijo, nos recuerdan que muchos hermanos nuestros tienden su mano para que les ayudemos. Se trata de la misión diocesana de Cochabamba , en Bolivia. Desde enero de 1993, la diócesis de Tarazona se ha hecho responsable de atender una parroquia en Cochabamba-Bolivia, y sigue cumpliendo con esa responsabilidad a lo largo de todo el año. Pero en la colecta del 6 de enero , cuando celebramos la manifestación de Cristo a todos los hombres, se nos pide para esta parroquia, que es “nuestra”, aunque esté a miles de kilómetros de nosotros. Yo la he visitado en el pasado mes de octubre, y he podido comprobar con mis propios ojos la ingente labor que allí han realizado distintos sacerdotes y seglares de Tarazona que han pasado y han dejado huella profunda en el corazón de aquellas personas sencillas. Junto a ellos, hay religiosos Maristas y religiosas de Santa Ana, que aportan una ayuda inestimable. Cochabamba es fruto de muchos sacrificios. Cochabamba es un pulmón de Tarazona. Cochabamba es una prueba visible y palpable de que nuestra diócesis está viva , y, desde su pequeñez, es capaz de grandes empresas. En Cochabamba tenemos la oportunidad de mostrar esa solidaridad que brota del misterio de la encarnación. Ayudando a Cochabamba, nos estamos ayudando a nosotros mismos. Os agradezco en nombre de Dios y de la diócesis de Tarazona todo lo que habéis hecho por Cochabamba. Sacerdotes, prestad vuestra disponibilidad para suplir temporalmente a los que allí trabajan todo el año. Sin sacerdote no existe la Iglesia, porque no hay Eucaristía, con todo lo que de ella deriva y a ella conduce. Plantead la posibilidad de pasar un tiempo en la misión ad gentes. No es cuestión de si tenemos más o menos sacerdotes. Si nuestra diócesis tuviera dos sacerdotes, uno debería servir a la diócesis y otro ir voluntariamente a misiones, porque toda diócesis tiene esta dimensión de servicio a la Iglesia particular y a la Iglesia universal, que es la misma y única Iglesia de Cristo. Seglares, dad voluntariamente un tiempo de vuestra vida para tareas de evangelización y promoción en este lugar tan nuestro. Jóvenes, abrid vuestros ojos a una realidad que os incite a ser generosos, solidarios, y a gastar vuestra vida en el servicio a los demás. Será más lo que recibáis que lo que déis. Gracias a todos por vuestras colaboraciones económicas en la campaña “Pon un niño a tu mesa”, en el rastrillo misionero y en todas las iniciativas que nos hacen a todos misioneros. Sed generosos en esta colecta. Os garantizo que este dinero se emplea hasta el último céntimo para ayudar a los más pobres, y por eso rendimos cuentas a todos detalladamente.
Con mi afecto y bendición: |