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++ Cartas al Pueblo de Dios ++


La Santa Cruz
(14 de septiembre)

10 de Septiembre de 2006

¿Por qué la señal del cristiano es la Santa Cruz? –Porque en ella murió nuestro Señor Jesucristo para redimir a todos los hombres. Así reza el catecismo en una de sus primeras preguntas y respuestas. El 14 de septiembre es la fiesta de la Santa Cruz, de la cruz del cristiano, de la cruz con la que el cristiano recuerda a Jesucristo, nuestro Señor.

La cruz vista de frente echa para atrás. Es un suplicio violento. Es la ejecución de una pena capital, de una condena a muerte. La cruz tiene todos los rasgos de la muerte. Y la muerte es horrible. La muerte es el problema con el que el hombre se enfrenta a lo largo de la historia, y no ha sabido darle solución. La muerte abruma especialmente al hombre de hoy, orgulloso de sus progresos, pero incapaz de hacerle sobrevivir.

Por eso, celebramos la Santa Cruz, porque en ella murió nuestro Señor Jesucristo y venció a la muerte, abriéndonos de par en par las puertas del cielo. La muerte de Jesucristo fue una muerte de verdad. Le azotaron, le coronaron de espinas y le cargaron con la cruz, y en el Calvario le crucificaron. Murió desangrado y asfixiado, y, una vez muerto, su corazón fue traspasado por la lanza, y de ese corazón traspasado salió sangre y agua. Descolgado de la cruz, fue sepultado y resucitó al tercer día. La muerte ha sido vencida por el Resucitado.

Pero “amó más que padeció” (S. Juan de Ávila). Si entramos más al fondo de lo que ven nuestros ojos, si entramos en el Corazón traspasado de Jesús en la Cruz, descubriremos con asombro que, si grande es el dolor (y de qué manera!), es mucho mayor el amor con el que Jesús vive este trance doloroso de la muerte. Lo vive en libertad. Lo vive en amor al Padre y en amor a todos los hombres. Y este amor de Jesús es atrayente y fascinante.

La cruz del Señor es, por tanto, repelente y fascinante, echa para atrás y al mismo tiempo fascina, atrae, seduce a quien la contempla. Es más atrayente que repelente, porque el amor escondido en ella es más grande y victorioso que el dolor con que está encubierta. Por eso, el cristiano ama la Cruz del Señor. El cristiano no es amigo de sufrimiento y dolores, no adora la Cruz por un sentimiento patológico. El cristiano descubre en el Cruz un amor más grande, el amor más grande que ha podido haber en un corazón humano, el amor redentor de Cristo que con su muerte nos ha alcanzado el perdón y la reconciliación.

El cristiano en la Cruz del Señor encuentra consuelo para sus cruces de cada día, y descubre asombrado que sus pequeños (o grandes) sufrimientos unidos con amor al amor y a la cruz de Cristo, son sufrimientos que redimen el mundo. Lo que de entrada parece una desgracia, el amor de Cristo lo ha convertido en fuente de redención y salvación para todos los hombres. Lo que era nuestra ruina se ha convertido en nuestro remedio.

La fiesta de la Santa Cruz el 14 de septiembre nos trae a la mente estas y otras muchas consideraciones, que llenan de esperanza el corazón humano. Cuando hacemos la señal de la cruz, cuando vemos la cruz en nuestras Iglesias o en nuestras casas, cuando llevamos colgada en el pecho una cruz, recordamos un amor más grande que ha vencido la muerte y que transfigura el sufrimiento en escuela de redención. Por eso, la señal del cristiano es la Santa Cruz.

Con mi afecto y bendición:
+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona