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Dios es amor (I)
El Papa nos ha escrito una carta. Es su primera carta encíclica, es decir,dirigida a todos. Se titula “Dios es amor” (Deus caritas est) y habla del amor en Dios y en los humanos, que hemos sido creados a imagen de Dios.Qué bonita es la carta del Papa. Os invito a leerla. Nos dice que el amor brota de Dios, que es fuente inagotable de amor. Y los cristianos “somos los que hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él”. Que nos hablen de amor es algo que nos llena de gozo y de ternura. Y Dios es amor. Hablemos, por tanto, de Dios. La religión cristiana no es la religión del temor, ni de la violencia, ni del odio. Es la religión del amor. “Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único… no para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”. A veces pensamos que la religión cristiana es cumplir unas normas simplemente, hacer esto o dejar de hacer aquello. A veces pensamos que hay que saber mucho, e ideologizamos la religión, es decir, la complicamos con nuestras ideas y la queremos encerrar en nuestros razonamientos. El centro de todo es una Persona, y se llama Jesucristo. “Uno no comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida, y con ello una orientación decisiva”, nos dice el Papa. El encuentro con Jesucristo es el centro de la religión cristiana, el quecambia la vida, el que llena el corazón de amor a Dios y a los demás, el que nos llena de esperanza. Dios nos ha amado primero. Ha empezado Él, llamándonos a la existencia y colmándonos de sus dones y gracias, que completará cuando lleguemos al cielo. Y nos ha hecho capaces de amar. Por eso, Dios nos manda que amemos. Es un mandamiento que no es externo, como una norma que hay que cumplir sólo por fuera, sino que es un mandamiento que expresa lo que llevamos dentro y se expresa externamente. Es un dinamismo interno que tenemos que hacer funcionar: “Amarás al Señor, tu Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todo tu ser… Amarás al prójimo como a ti mismo… Amaos unos a otros, como yo os he amado”. El mandamiento del amor a Dios y del amor al prójimo está en el centro del Evangelio de Jesucristo. Él nos ha amado hasta el extremo, hasta dar su vida por nosotros, y ha puesto en nuestros corazones ese mismo estilo de amar. Con esta carta, el Papa pretende avivar en nosotros el fuego del amor. Del amor a Dios y del amor al prójimo. Sólo seremos capaces de amar de verdad si miramos a Cristo crucificado, de cuyo Corazón traspasado en la cruz por la lanza brotó el amor para todos. Sólo mirando a Cristo crucificado aprendemos a amar, hasta ser capaces de perdonar a quienes nos ofenden. Leamos la carta del Papa. Es una lección preciosa de amor. Os hablaré de ello en más ocasiones. Con mi afecto y bendición: |