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| Tú perteneces a la diócesis de Tarazona Hoy domingo 19 de noviembre celebramos el día de la Iglesia Diocesana. Es una jornada para caer en la cuenta de que pertenecemos a la Iglesia Católica y universal, en una diócesis concreta y particular. Y nuestra diócesis es Tarazona. La diócesis lleva el nombre de una ciudad histórica, Tarazona, situada en el extremo norte de la diócesis, pero la diócesis abarca las comarcas completas de Tarazona y el Moncayo, Borja, Aranda y Calatayud, con algunos pueblos limítrofes. Un total de 140 parroquias, 70 sacerdotes en activo (más 20 jubilados), siete monasterios de monjas de clausura, 20 casas de religiosas dedicadas a la enseñanza, a las obras asistenciales (ancianos, enfermos, etc) y a la atención a parroquias, 83.000 fieles, 4.500 km2. Todo ello en la parte occidental de la provincia de Zaragoza. Nuestra diócesis es una diócesis pequeña en extensión y en población, es una diócesis pobre y humilde, como María de Nazaret, pero es una diócesis con todos los elementos esenciales de la única Iglesia de Cristo, santa, católica y apostólica. Es una diócesis con mirada universal, con una misión diocesana en Cochabamba-Bolivia y una presencia en otros lugares de la tierra. Presidida por el obispo, a quien se le confía el cuidado pastoral de esta porción del Pueblo de Dios, es atendida por los sacerdotes, que gastan su vida al servicio de los fieles, está compuesta por todos los fieles católicos, niños, jóvenes, adultos, matrimonios y familias cristianas. La presencia de las religiosas es un signo precioso de los valores del Reino de Dios. Hay también una pequeña comunidad de religiosos sacerdotes que atienden un grupo de parroquias desde Alhama de Aragón. Casi quinientos catequistas sirven en las parroquias a la transmisión de la fe. Un grupo numeroso de misioneros y misioneras anuncian el Evangelio por el mundo entero. Este curso hemos comenzado una nueva etapa en la vida del Seminario Diocesano, donde se forma un grupo de futuros sacerdotes para Tarazona y para la Iglesia universal. Son la esperanza de la Iglesia, y pedimos a Dios que los jóvenes de nuestra diócesis que se sientan llamados puedan encontrar aquí el cauce para su formación sacerdotal. Es una diócesis que mantiene vivas sus profundas raíces de fe, en las fiestas populares, en la vida de familia, donde se viven y se transmiten la fe en Jesucristo y los valores cristianos. Es una diócesis que afronta el futuro con esperanza, a pesar de las dificultades que hacen más difícil hoy la vivencia de la fe. Tenemos ante nosotros el reto de la transmisión de la fe a los niños y a los jóvenes. No quisiéramos verles privados de este precioso don de la fe, vivida en la familia, en la parroquia, en los grupos, en la religiosidad popular. Para ello, hemos de salir al encuentro de estos jóvenes, ofreciendo cauces e iniciativas que les hagan experimentar que vale la pena ser cristiano hoy, porque sólo Jesucristo es capaz de salvarnos. Todo esto debe llevarnos a adoptar cada vez más un talante misionero, aprovechando todas las circunstancias que se presentan para evangelizar, y hacerlo organizadamente. Es decir, debemos salir al encuentro del hombre allí donde vive, donde sufre y donde ama. No podemos permanecer replegados en nuestras prácticas habituales, “las de toda la vida”, o esperando a que vengan quienes faltan. El amor de Cristo nos urge y nos empuja a salir al encuentro de todo hombre, en toda circunstancia. Jesucristo tiene gancho también hoy para jóvenes y adultos. Que el día de la Iglesia Diocesana nos estimule a tomarnos en serio nuestra pertenencia a la Iglesia para sostenerla con nuestras obras de apostolado y con nuestra aportación económica. La Iglesia somos todos los bautizados. Asumamos cada uno la responsabilidad que tenemos para que la Iglesia en nuestra diócesis de Tarazona crezca en todas sus dimensiones. Con mi afecto y bendición: + Demetrio Fernández |