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++ Cartas al Pueblo de Dios ++


La financiación de la Iglesia
22 de Octubre de 2006

Hemos sabido estos días que la Iglesia Católica y el Gobierno Español han llegado a un acuerdo sobre la financiación de la Iglesia. Y hay que felicitar a quienes se lo han trabajado, por una parte y por otra. Enhorabuena.

El acuerdo es importante porque a partir de ahora el Gobierno no dará ni un euro a la Iglesia católica. Serán los católicos los que sufragarán directamente a su Iglesia, por todos los cauces previstos: colectas, donativos, suscripciones, legados, y señalando con una X su declaración sobre la renta.

No era ningún privilegio lo que hasta ahora recibía la Iglesia. Había una deuda histórica por todos los bienes incautados injustamente en las sucesivas desamortizaciones del siglo XIX. Y la Iglesia ha cedido en esto, porque su objetivo no es acumular bienes, sino servir dignamente el Evangelio.

Por otra parte, la Iglesia con todas sus obras sociales (colegios, hospitales, residencias de ancianos, albergues de transeúntes, atención a enfermos de SIDA, Cáritas, etc.) le ahorra al Estado español cada año en torno a los ocho mil millones de euros (el 1% del PIB), es decir, cinco mil veces más de lo que recibía del Estado. Si la Iglesia dejara de atender todo lo que está atendiendo ahora, al Estado le saldría carísimo sustituir esa tarea. Y eso se lo ahorra.

La presencia de la Iglesia católica en España no es un peso muerto para la sociedad española, sino que es un gran beneficio, que incluso los no creyentes tienen que agradecer, porque es cuantificable en dinero que todos ahorramos. Cuando un enfermo de SIDA acude a un centro católico no se le repregunta por su práctica religiosa, sino que se le atiende sin más, lo mismo que se atiende en las miles de parroquias de España a los inmigrantes, sean del color y de la religión que sean. La Iglesia católica no es un parásito en la sociedad española, sino una gran bienhechora del hombre. En el aspecto material y asistencial, y sobre todo en el aspecto de su misión espiritual de llevar a cada hombre a Jesucristo.

Pero, después de este acuerdo, los católicos tendrán que espabilarse, puesto que el mantenimiento de la Iglesia católica dependerá de ellos y de su responsabilidad como fieles, conscientes de que para funcionar en este mundo se necesita el dinero, y si la Iglesia lo pide es para poder seguir dando a todos lo que está dando hace tantos siglos.

Una colaboración importante es la X en la declaración de la renta. A uno no le cobran nada ni le retienen nada por poner la X. Con esa X, el granito de cada uno no hace granero, pero ayuda al compañero. Es decir, la X en la declaración de la renta es un apoyo importante en la financiación de la Iglesia. Así lo hacen varios países europeos, y en España tenemos que mentalizarnos de que por este cauce ayudamos mucho a la Iglesia, sin que a nosotros nos cueste un duro. Tomemos interés en la declaración de la renta.

Y podemos, además, colaborar con nuestras cuotas periódicas y nuestros donativos. El servicio que la Iglesia nos hace no puede cuantificarse económicamente. Es muchísimo lo que la Iglesia nos ayuda, lo que nos acompaña, lo que nos sirve ¿Por qué no ayudarla nosotros a mantenerse?

Pensemos en la importancia de ayudar a la Iglesia en sus necesidades. Aprovecho para agradeceros todo lo que hacéis. Continuemos mentalizándonos en la financiación de la Iglesia. Es algo nuestro.

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona