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| El Resucitado vive en la Eucaristía Cuando Jesús se apareció a los discípulos de Emaús, había caminado con ellos durante la tarde explicándoles las Escrituras y al final, entrada la noche, les mostró quién era ese caminante anónimo. Era el mismo Jesús resucitado. Y se lo mostró en la fracción del pan, es decir, al repetir los gestos de la institución de la Eucaristía. Jesús resucitado vive en la Eucaristía. Y desde este sacramento del altar vivifica a todo el que se acerca a comerlo en la comunión. En este domingo 30 de abril nos reunimos los fieles de toda la diócesis de Tarazona en el Seminario Diocesano para celebrar la Eucaristía, para estar con Jesús resucitado, para adorarlo en este sacramento. La Eucaristía es Jesús vivo, que vivifica a su Iglesia, que nos reúne en torno a la misma mesa, que nos ofrece consigo al Padre, que nos envía a ser testigos de su amor entre nuestros contemporáneos. La Eucaristía es el alimento principal del creyente. La Eucaristía construye la Iglesia. A esta Jornada Eucarística estamos invitados todos, desde todas las parroquias de la diócesis, desde los grupos y movimientos apostólicos, desde las cofradías y hermandades. Están invitados los sacerdotes, que hemos recibido del Señor el mandato de celebrar este sacramento para bien de la Iglesia (y también para bien del propio sacerdote). Los cristianos fieles laicos, que alimentados de la Eucaristía hacen presente a Jesús en el mundo, ordenando los asuntos temporales según Dios. Las personas consagradas, que siguen a Jesucristo más de cerca y nos muestran a todos la santidad de la Iglesia en la vivencia de los consejos evangélicos. Necesitamos ser fortalecidos en la Iglesia por la presencia del Resucitado, que nos da su Espíritu Santo, que nos anima, que nos disipa los temores de nuestros corazón, que nos presenta un horizonte entusiasmante en la tarea de evangelizar hoy a nuestros contemporáneos, que alimenta en nosotros la vida eterna. Es verdad que muchos hoy no quieren saber nada de Jesucristo ni de su Evangelio. Han sido creyentes en otras épocas y arrastrados por el espíritu del mundo, prefieren seguir sus caprichos y su orgullo, y se alejan de Dios. Otros, no han oído hablar de Jesús, no han experimentado nunca su amor, que sana todas las heridas. No imponemos nada a nadie. Pero, quizá un día necesiten a Jesús y los discípulos de Cristo hemos de estar ahí para poder ofrecérselo gratis, como gratis lo hemos recibido nosotros, porque Jesús ha venido para salvar del pecado y de la muerte eterna a todos los hombres. La Jornada Eucarística de este año cuenta con la gracia añadida de la presidencia del Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, que nos prepara para el Vº Encuentro Mundial de la Familia a celebrar en Valencia en la primera semana de julio próximo, con la presencia del Papa Benedicto XVI. Hablemos de Cristo en la familia, es el lema del encuentro. La familia se consolida en la Eucaristía, porque en este sacramento Jesús nos enseña a amarnos unos a otros, como Él nos ha amado. Por otra parte, la familia es la escuela fundamental donde se transmite la fe y donde aprendemos a conocer a Jesucristo. Apoyemos todos la familia cristiana, la que responde al proyecto de Dios para satisfacer las aspiraciones del corazón humano. En este Encuentro Eucarístico Diocesano experimentaremos que la Iglesia es una familia, la gran familia de los hijos de Dios. Con mi afecto y bendición: |