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| Y se apareció a muchos Preciosos los relatos de las apariciones del Resucitado, que aparecen en los evangelios. Os invito a meditarlos durantes estos días de Pascua. Las apariciones a Pedro y a Juan, a Maria Magdalena, a los discípulos de Emaús, a los apóstoles en el Cenáculo, a los apóstoles junto al lago de Tiberiades, a Tomás el incrédulo, a más de quinientos hermanos, a Pablo, etc. Los apóstoles han tenido interés en transmitirnos esta certeza, porque ellos le han visto, y no ha sido cosa de un momento o de una sola persona, sino que se ha aparecido a muchos, de distintas manera y en distintos lugares, de manera que no les cupiera la más mínima duda de que ha resucitado. La resurrección de Jesucristo es un hecho histórico. Ha sido sometido al cedazo de todos los análisis y a todas las críticas de todos los tiempos. No hay un acontecimiento en la historia de la humanidad que haya hecho correr tanta tinta. Los datos que nos aportan los evangelios son datos verificados históricamente, y por tanto son auténticos, son creíbles. Es un acontecimiento que supera la historia y conduce a la afirmación de fe: Jesucristo ha resucitado. Nadie puede confesar a Jesús como Señor, como resucitado, si el Espíritu Santo no se lo inspira interiormente. La confesión de fe en Jesús como Señor, como Dios, se apoya en que ha resucitado. La fe no es producto de la razón, pero es razonable. Y todos los datos que nos transmiten los Evangelios son más que suficientes para apoyar esta certeza de fe. En nuestros días han proliferado las novelas que cuentan la vida de Jesús inventándose lo que quieren. Son novelas que se venden mucho, son un verdadero negocio. Hoy Jesús es vendido, no por treinta monedas como lo hiciera Judas, sino por grandes editoriales que con su propaganda nos meten por los ojos estos productos. Y muchos se creen las fábulas de tales novelas. Es una forma nueva de atacar la fe de los sencillos, y muchos pierden la fe, inducidos por tales patrañas. El creyente no apoya su fe en fábulas antiguas o modernas. La fe se apoya en los Evangelios, en datos históricos, que puede constatar el investigador histórico, dejándole a las puertas de la fe. El creyente cree sobre todo en el testimonio de la Iglesia creyente, la comunidad heredera de aquella buena noticia que es Jesús de Nazaret, su predicación, su vida, sus milagros, su muerte y su resurrección. Y dentro de la Iglesia y al servicio de ella, están los Apóstoles con Pedro a la cabeza y sus sucesores los Obispos con el Papa a la cabeza. Estos son los que garantizan que la fe cristiana, la fe en Jesucristo, en su doctrina y en su vida, no se aparta de lo que nos han enseñado los Apóstoles, los que convivieron con Jesús, y han sido constituidos por Él mismo como testigos autorizados de su Evangelio. La resurrección de Jesús es un acontecimiento impresionante. El que estuvo muerto en la cruz para perdonarnos los pecados de todos los hombres, ha resucitado. Vive y ya no muere. Ha inaugurado una vida nueva, que nadie había estrenado hasta entonces. Y la ha inaugurado para Él y para nosotros.La muerte ha sido vencida. En Cristo resucitado viviremos para siempre. Qué alegría. Que el gozo de la resurrección del Señor llene el corazón de todo cristiano. Feliz Pascua de Resurreción a todos. Aleluya. Con mi afecto y bendición: |