|
|
| Una gran oración por España La fiesta del apóstol Santiago, patrono de España, es una ocasión propicia para mirar con ojos de fe la realidad de nuestra patria España, para pedir sobre ella la protección y la poderosa intercesión del apóstol patrono. No se trata de aislarnos en nuestros problemas particulares, pues estamos inmersos en el gran misterio de la comunión de los santos, que hoy se hace más patente por la globalización y la conciencia de habitar una “aldea global”. Somos parte del continente europeo, pertenecemos al bloque occidental y nos encontramos en la parte norte del hemisferio. Somos ciudadanos de un mundo, que ha sido redimido por la sangre de Cristo, y sentimos la urgencia misionera de decir a todos que Jesucristo es el centro del cosmos y de la historia , y con su muerte y resurrección ilumina el misterio del hombre, de la comunidad humana y de las relaciones internacionales. Y por una tradición de siglos, España vive su fe en Jesucristo alentada por el testimonio martirial del apóstol Santiago y ayudada por su poderosa intercesión. España vive momentos de encrucijada y de cambios profundos en la configuración de su propia convivencia. La oración nos abre al misterio de Dios, que conduce la historia humana, para confiar en Dios y colaborar con Él, también en este campo en el que no somos ajenos los creyentes. No pretendemos imponer a nadie nuestras creencias, pero nadie puede impedir que nosotros los creyentes vivamos estas realidades desde nuestra fe en Jesucristo, confiados en la intercesión del apóstol Santiago. La configuración de nuestra convivencia social, y la forma política que la regule, tiene sus propios cauces de realización en un Estado de derecho, en un país moderno y libre, en el que nos encontramos. La fe nunca será un obstáculo para la convivencia, sino la mejor ayuda para abrir nuestros corazón a la solidaridad entre los pueblos y sus gentes. Los que quieren recluir a la Iglesia católica en las sacristías, quieren expulsar a Dios de la vida pública , para poder moverse a su antojo, sin ninguna referencia a la visión que proviene de la fe en Jesucristo y a la moral que brota del Evangelio. Desgraciadamente, esta mentalidad está muy extendida en los partidos políticos de izquierdas y de derechas, de centro y de los extremos. La Iglesia católica, sin embargo, recuerda a todos que la fe debe empapar todos los aspectos de la vida personal y social , y que los planteamientos que brotan de una vida creyente deben llegar a la vida pública y a los Parlamentos, donde se configuran las leyes de la convivencia para todos. Legislar al margen de Dios es legislar en contra del hombre, porque Dios ha sido y será siempre la mejor garantía de los derechos humanos. Nadie –tampoco la Iglesia católica- propone hoy un Estado confesional. En el suelo español convivimos gentes de distintas religiones y culturas, que todos hemos de respetar en pacífica convivencia, sumando lo bueno que todos tienen. Pero el afán sistemático por parte de nuestros dirigentes políticos para eliminar de un plumazo toda referencia a la fe católica, tan enraizada en nuestra historia y en nuestra cultura, es cuando menos una ofensa a la inmensa mayoría de los habitantes de esta nación española. Algunos incluso lo han calificado de suicidio cultural , del que todos seremos responsables. Por eso, hoy más que nunca se hace necesaria una gran oración por España , y acudimos a nuestros patronos, la Virgen Inmaculada y el apóstol Santiago, para que protejan a España en este momento crucial de su historia. Estamos seguros de que Dios escuchará nuestra oración, y nos inspirará lo que hemos de hacer para contribuir desde la fe a la edificación de la ciudad terrena, anticipo de la ciudad celeste. Con mi afecto y bendición: |