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++ Cartas al Pueblo de Dios ++


San Pedro y San Pablo
1 de julio de 2007

Son dos santos apóstoles que están en el fundamento de la Iglesia, fundada por Jesucristo. Son dos columnas de la Iglesia, de profunda y arraigada devoción en nuestro pueblo cristiano. Su fiesta no puede pasar inadvertida, aunque haya dejado de ser fiesta de precepto.

San Pedro, humilde pescador de Galilea, fue llamado por el Señor junto al lago de Tiberíades en Galilea, para ser “pescador de hombres”, con su hermano Andrés. Y ellos, dejándolo todo, a su padre, las barcas y las redes, le siguieron. Pedro confesó en nombre de los Doce: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,16). Pedro fue testigo de la transfiguración en el monte Tabor y de la agonía de Getsemaní. Pedro negó a Jesús en la noche de la pasión, y luego le dolió profundamente aquella traición hacia su Maestro. Pedro respondió con amor, por tres veces, a la pregunta de Jesús ¿me amas? –Tú, Señor, lo sabes todo, tú sabes que te quiero (cf. Jn 21,17).

Pedro recibió de Jesús el primado sobre los demás apóstoles: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia , y las puertas del infierno no la derrotarán. Te daré las llaves del reino de los cielos, y lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo” (Mt 16,18s).

La fiesta de san Pedro es el día del Papa , puesto que el primado de Pedro es un elemento esencial en la Iglesia que Cristo fundó. Es la piedra de toque. El Papa es el vicario de Cristo, el “dulce Cristo en la tierra”, decía santa Catalina de Siena. Estar con el Papa es estar con Cristo. Estar contra el Papa es estar contra Cristo. Oramos por el Papa en este domingo, para que Dios le ayude a cumplir la alta misión que le ha confiado.

Y junto a san Pedro, san Pablo. Han ido siempre juntos. Porque juntos evangelizaron las primeras comunidades cristianas. Pedro a los judíos. Pablo a los gentiles. Y juntos dieron testimonio de Cristo con su propio martirio en Roma, hacia el año 67.

Pablo se encontró con Jesús en el camino de Damasco, cuando perseguía a los cristianos. Cuando arreciaba con todo su furor en contra de los discípulos de Jesús, Jesús le salió al encuentro y le derribó del caballo. La Iglesia ha sufrido persecución siempre. Y alguno de estos perseguidores se ha convertido después en celoso apóstol como san Pablo.

A través de su predicación infatigable y a través de sus cartas, san Pablo nos ha dejado un precioso tesoro del evangelio, de su amor ardiente a Jesucristo, de su celo pastoral buscando que todos conozcan y amen a Jesús. Pablo se sentía amado por el Señor: “Vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mi” (Gal 2,20). ”Quién podrá separarnos del amor de Dios” (Rm 8,35).

Desde esta fecha hasta el año próximo, celebraremos el Año de san Pablo , coincidiendo con el dos mil aniversario de su nacimiento. Será una preciosa ocasión para conocer mejor al apóstol de los gentiles, al predicador de Jesús. Será una ocasión para renovar nuestro ardor misionero, con el deseo de que todos conozcan y amen a Jesucristo.

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona