Índice Anterior Siguiente


++ Cartas al Pueblo de Dios ++


La religión también se estudia. Apúntate a Religión
3 de junio de 2007

La enseñanza de la religión en la escuela, pública o concertada, está reconocida en la legislación vigente en España. En la Constitución Española , que reconoce la libertad religiosa y el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos. Y en los Acuerdos del Estado Español con la Santa Sede (el Vaticano), aprobados por el Parlamento Español, donde se explicita lo referente a la clase de religión, que ha de ser considerada como asignatura fundamental para quienes la elijan libremente.

Algunos insisten en que la religión se vive, y por tanto, no pueden examinarle a uno de la práctica de su religión ni pueden calificarle con una nota en su expediente académico de cómo vive su religión. Olvidan quienes defienden esto que la religión es para vivirla, porque brota de una convicción de fe, propia o de los padres responsables de la educación de sus hijos. Pero, precisamente porque es una convicción de fe, se puede y se debe estudiar por la razón humana, iluminada por la fe. Es decir, la religión también se estudia, se razona, se explica.

El creyente no es un bobo, que no sabe ni cómo ni por qué es creyente. El creyente pone en juego sus capacidades intelectuales y conoce así el origen histórico de su fe y de su religión, conoce los contenidos y el por qué de lo que cree, sabe razonar cuál es el comportamiento adecuado, que brota de esa fe, entiende lo que celebra cuando acude al culto, reconoce en el arte cristiano los misterios de la fe que se han traducido en cultura, etc. Es decir, es un creyente que sabe dar razón de su fe y de su esperanza al que se lo pida. Y esto es precisamente lo que se estudia en la clase de religión.

Se puede ser creyente sin saber todas estas cosas, máxime si una persona no ha tenido oportunidad de formarse o de tener una amplia educación. Todo nuestro respeto para la fe de los sencillos. Pero, cuando en nuestra sociedad todos tienen acceso a la enseñanza incluso universitaria, no veo por qué ha de negarse la enseñanza de la religión en la escuela en todos sus niveles a quienes lo eligen libremente. Más aún, si el Estado es aconfesional, está para apoyar este área cultural, dotándolo de medios, profesores y presupuesto. Cuando el Estado no apoya este área cultural-religiosa es porque considera que la religión es algo puramente privado y cierra los ojos al valor social de la religión, o peor todavía, porque “confiesa” que hay que eliminar la religión, al considerarla algo negativo en y para la sociedad. Pero en este caso el Estado deja de ser aconfesional, para convertirse en confesionalmente ateo militante. Es el Estado laicista que asoma sus orejas tan frecuentemente en nuestros días.

La enseñanza de la religión en la escuela está plenamente justificada en un Estado aconfesional y democrático. Quienes quieren eliminarla o le ponen trabas es porque no reconocen la libertad religiosa, que es un derecho de todos los ciudadanos, no una concesión benévola del gobierno de turno.

Si eres católico, apúntate a religión en la escuela. Será una manera de educarte en la fe que has recibido en el bautismo. Además participa en la catequesis parroquial y vive tu fe en las celebraciones, sobre todo en la Eucaristía dominical. Eres tú el que eliges libremente. Defiende tus derechos en este campo. Los católicos pedimos que se respeten nuestros legítimos derechos ciudadanos.

Padres, no dejéis este derecho-obligación tan importante. Joven, si eres católico, apúntate a religión, y así conocerás mejor la Buena Noticia que Jesús ha venido a traer para todos los hombres, la verdad que salva y hace felices. Profesores de religión, procurad vivir lo que enseñáis.

En momentos de dificultad como éste se aclaran muchas cosas. Os agradezco todo lo que hacéis en este campo desde vuestra identidad católica: colegios de la Iglesia, profesores de religión, padres y madres que continuáis pidiendo la enseñanza religiosa para vuestros hijos. Todos unidos conseguiremos mejor lo que es un verdadero bien para nuestra sociedad de hoy: vivir la religión católica y conocerla mejor para proponerla a los demás en la tarea evangelizadora.

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona