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++ Cartas al Pueblo de Dios ++


Tiempo de vacaciones
8 de julio de 2007

No todos tendrán vacaciones, pero esta etapa del año lleva consigo una disminución de las actividades habituales, y es normalmente el tiempo de las vacaciones. Ha acabado el curso escolar, cesan muchas actividades ordinarias en las parroquias, las empresas disminuyen su actividad ordinaria, los funcionarios reducen el ritmo de sus servicios. Otros, por el contrario, tendrán ahora más trabajo que nunca, y les llegará después el merecido descanso.

Las vacaciones no es tiempo para no hacer nada. Cuando uno no hace nada, se aburre, se apoltrona, se estanca. Las vacaciones son tiempo para otras actividades, normalmente para las actividades que a uno le gustan y que durante el año no puede dedicarse a ellas. Las vacaciones son una etapa complementaria de nuestra propia formación personal.

Las vacaciones son en primer lugar un tiempo para dedicarlo a Dios . Dios es el que ha inventado el descanso para el hombre, porque el descanso completa la creación de Dios. Cuando Dios terminó su obra de la creación, descansó. Y Dios enseñó de esta manera que al hombre le viene bien descansar. Hay quienes no descansan nunca, y eso no lo quiere Dios.

Después del trabajo, viene el descanso, para poder afrontar con nuevas energías el trabajo que nos espera. El descanso sirve para reconocer que es Dios quien nos da la fuerza para trabajar, que en el trabajo somos colaboradores de Dios. Y por eso el descanso de las vacaciones debe suponer un mayor encuentro con Dios. Muchas personas emplean los días de vacaciones para un retiro espiritual, y durante los días de vacaciones procuran dedicar más tiempo a la oración, que restaura el espíritu.

Las vacaciones son tiempo para convivir más con la propia familia . Los lazos familiares van tejiendo el crecimiento de la persona. En la vida ordinaria, a veces, ni los padres pueden estar con los hijos ni los hijos con los padres. Las vacaciones son tiempo para la familia. Y dentro de la familia está el círculo más amplio de los abuelos/nietos, los tíos, los hermanos, los primos. Las vacaciones son una ocasión propicia para encontrarse con ellos.

Hay también personas y grupos que dedican su tiempo de vacaciones para servir a los demás, especialmente a los más necesitados. Abundan los jóvenes que encuentran tiempo de sus vacaciones para ayudar a otros, en un campo de trabajo con personas discapacitadas, en una actividad misionera/evangelizadora o de promoción humana en países menos desarrollados. Supone una austeridad de medios, pero ello permite compartir al menos temporalmente las carencias que otros padecen continuamente. Y eso ayuda en la vida a ser más solidarios, privándose de algo para darlo a los demás.

Muchos aprovechan las vacaciones para viajar y conocer otros lugares , otras gentes, otras culturas. Las vacaciones son, por tanto, ocasión de enriquecimiento cultural y de constatación de que vivimos en la aldea global de un mundo cada vez más comunicado. Es asombroso poder trasladarse con los medios de que hoy disponemos. Damos gracias a Dios de los avances de la técnica, que nos permite estas comunicaciones tan eficaces.

A todos os deseo unas felices vacaciones. Y, aunque no os mováis del lugar donde vivís habitualmente, gozad de los días de descanso, del encuentro con la familia, del encuentro más abundante con Dios. Dios ha inventado el descanso después del trabajo, y ese descanso también nos santifica, nos diviniza, nos hace más parecidos a Dios.

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona