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++ Cartas al Pueblo de Dios ++


Comienzo la Visita Pastoral
a Calatayud y su Arciprestazgo

11 de noviembre de 2007

He ido infinidad de veces a Calatayud y he visitado prácticamente todos los pueblos de su comarca. He participado en las fiestas de la Virgen de la Peña y en las de San Iñigo, en las procesiones de Semana Santa y del Corpus. Calatayud no me es desconocido. Pero os anuncio con alegría y gozo en el Señor que a partir de este domingo 11 de noviembre pasaré la Visita pastoral a la ciudad de Calatayud y a su arciprestazgo. Un total de 36 parroquias con sus sacerdotes y sus fieles, 4 comunidades de monjas contemplativas y 6 comunidades de religiosas de vida activa.

Lo comunico a toda la diócesis de Tarazona a través de esta sencilla y familiar comunicación semanal de la hoja parroquial, para que lo tengáis presente en vuestras oraciones y sacrificios. Desde este domingo hasta finales de febrero estaré especialmente dedicado a esta tarea, en la que el obispo se acerca a sus fieles y los fieles pueden tratar de cerca al obispo.

Se trata en principio de un encuentro gozoso, que también me hará conocer y compartir de cerca las preocupaciones y los problemas de la gente que sufre. Ojalá que la visita del obispo sea como aquella presencia de Jesús por los caminos y los poblados de su tierra, escuchando a todos y sanando con el poder del Señor toda enfermedad y dolencia.

“Jesús llamó a los que quiso, instituyó a los Doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar con poder para expulsar demonios” (Mc 3,13-15). La visita del obispo no es una visita turística ni de protocolo. Es una prolongación de aquella visita con la que el Señor ha visitado y redimido a su pueblo. “Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

El obispo es el sucesor de los apóstoles que preside una diócesis que el Papa le ha encomendado. No está al frente de la diócesis por votación popular. Su autoridad por la que sirve al pueblo de Dios no le viene del pueblo, sino de Dios, y a Dios tendrá que dar cuenta. El obispo es imagen de Cristo buen pastor y esposo de su Iglesia. No es un funcionario de mayor o menor rango. Es Cristo vivo en medio de su pueblo.

El obispo preside la eucaristía, y todas las demás eucaristías se celebran en comunión con la eucaristía del obispo. Por eso, se menciona su nombre, como se menciona el nombre del Papa, que a todos nos preside en la caridad del Señor. El obispo es ministro de todos los sacramentos para bien del pueblo cristiano. Con la colaboración de los presbíteros, llega a todas las parroquias.

El obispo predica con la autoridad de Cristo y enseña la verdad de Dios revelada por Cristo para la salvación de todos. Cuando el obispo predica no es una opinión más en el mercado de tantas que hoy abundan. El enseña a sus fieles como maestro de la fe, y “quien a vosotros os escucha a mí me escucha”, recuerda Jesús.

Si amáis a Cristo, amad al obispo que le representa. Si amáis a la Iglesia, amad al obispo que la preside. El obispo no agota toda la realidad de la Iglesia, tan rica en dones y carismas recibidos por cada uno de los fieles. Pero sin el obispo no hay Iglesia católica. Queridos fieles de la diócesis de Tarazona: no quiero centrar vuestra atención en mi persona. Quiero que viváis el gozo de pertenecer a la Iglesia de Cristo, que en el obispo tiene un referente imprescindible. Rezad por vuestro obispo, para que en toda circunstancia, en todo momento, en todas y cada una de sus decisiones sea un digno representante del único Señor de todos, Jesucristo.

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona