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++ Cartas al Pueblo de Dios ++


Educar en la ciudadanía
16 de septiembre de 2007

Algunos no lo ven tan grave. Dicen que los obispos exageramos, que la cosa no es tan trágica. Sin embargo, hay que entrar a leer detenidamente la misma ley de educación y los reales decretos que la desarrollan, para darse cuenta de lo que se pretende por parte del legislador: educar la conciencia moral de los niños y jóvenes que serán los hombres del mañana. Otra cosa es que lo consiga. Y eso depende mucho de cómo nos lo tomemos los católicos.

Los obispos de las diócesis de Aragón os ofrecíamos en la hoja del domingo pasado una larga y maciza carta, explicando los pormenores de la nueva asignatura “Educación para la ciudadanía”, que con carácter obligatorio y evaluable es introducida en las aulas a partir del comienzo de curso, en estos días. Afecta a todo el territorio español, pero algunas autonomías lo han prorrogado para el curso próximo. En Aragón empieza ya mismo.

La alarma está justificada, y haremos lo que podamos. La historia nos juzgará a quienes hemos levantado nuestra voz para denunciar lo que nos parece un atropello de la libertad y para ayudar a los padres a un sereno discernimiento. Los católicos, por el cuarto mandamiento de la ley de Dios, seremos los primeros en obedecer las leyes que regulan nuestra convivencia democrática. Pero el mismo sistema democrático tiene medios para expresar el descuerdo y trabajar para que una ley, que consideramos injusta y perjudicial, desaparezca.

Los obispos recordamos que los padres pueden recurrir a todos los medios legítimos a su alcance para impedir lo que puede ser un daño para sus hijos. Y no obligamos ni inducimos a nadie a que emplee éste o aquel medio democrático en contra. Hemos informado del contenido de la ley, que no todos tienen a su alcance, y cada uno juzgará según su conciencia. Ahora bien, no es sólo la conciencia socializada, sino la conciencia personal la que actuará según su recta razón. Impedir este ejercicio tiene tintes de totalitarismo.

Jesús en el evangelio compara al buen pastor con el asalariado (cf. Jn. 10). Una de las diferencias que Jesús mismo establece entre uno y otro es que a un asalariado no le importan las ovejas, porque no son suyas, mientras que al buen pastor le importan, y está dispuesto a dar la vida por sus ovejas. Y otra diferencia importante señalada por Jesús es que cuando viene el lobo, el asalariado huye, y el lobo entra y hace estragos en el rebaño, mientras que el buen pastor no huye, sino que defiende a las ovejas incluso con su propia vida.

Queridos padres, los obispos no buscamos ningún privilegio para la Iglesia católica. En una sociedad democrática, hemos querido hablaros de un tema que os preocupa a vosotros. Estamos con vosotros, estamos con vuestros hijos y queremos su bien integral, como lo queréis vosotros. En España, más del 80 % de los padres ha solicitado religión para su hijo en la escuela, pública o privada. Si queréis religión católica para vuestro hijo, comprobaréis que en muchos puntos habrá contradicción entre lo que recibe vuestro hijo en religión católica y lo que reciba en educación para la ciudadanía. Queremos evitar este conflicto, que al niño y al joven pueden desconcertarle.

Que Dios y su Madre bendita nos ayuden ante tales dificultades. Con mi afecto y bendición:

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona