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++ Cartas al Pueblo de Dios ++


Jornada Eucarística Diocesana
17 de junio de 2007

Este domingo acudimos a la cabecera de la diócesis, a Tarazona, para celebrar juntos a Jesucristo en la Eucaristía. El cristiano está obligado a participar todos los domingos en la Eucaristía dominical. La Iglesia como madre buena nos manda ir a misa todos los domingos y fiestas de guardar. Están invitados especialmente los niños de primera comunión y los jóvenes que acaban de recibir la Confirmación. Cuando uno deja la misa del domingo, empieza a dejar de ser cristiano.

En todas las parroquias de la diócesis se celebra todos los domingos la Eucaristía. Los sacerdotes tienen que estirarse para llegar a veces hasta cinco o seis celebraciones, que reparten entre el sábado tarde y el domingo. Es importante que valoremos este esfuerzo de los sacerdotes, y que correspondamos con nuestra participación y la asistencia de todos. Y pidamos a Dios que no nos falten nunca sacerdotes que nos puedan celebrar la Eucaristía, al menos los domingos y las fiestas.

La Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia . Es la fuente de todo y el culmen de todo, porque es Cristo viviente en medio de su pueblo. La Eucaristía es la riqueza más importante que tiene la Iglesia. Sólo la Iglesia puede darnos a Jesucristo y la eficacia redentora de su redención, a través de los sacramentos y especialmente de la Eucaristía. Hemos celebrado el domingo pasado la solemne fiesta del Corpus Christi, y Jesucristo ha recorrido nuestras calles y plazas para bendecir él personalmente a todos los habitantes de nuestros pueblos y ciudades. En muchos lugares, las expresiones públicas de fe son efusivas y llenan de gozo el corazón.

Por eso, al concluir de alguna manera el curso pastoral, somos convocados a esta Asamblea Eucarística Diocesana, donde venimos desde todos los ángulos de la diócesis para alabar a Dios, adorarlo presente en el Sacramento, darle gracias por todo lo que nos ha concedido a lo largo de este año y pasar un día de sana convivencia eclesial con las demás personas que acudan de todas partes.

El pasado domingo el Papa Benedicto XVI daba gracias a Dios, porque en todo el mundo va creciendo más y más la adoración eucarística, incluso entre los jóvenes. «Me alegro de que muchos jóvenes descubran la belleza de la adoración eucarística… En la vida de hoy, frecuentemente ruidosa y dispersiva, es más urgente que nunca recuperar la capacidad de silencio interior y el recogimiento. La adoración eucarística permite hacerlo, no sólo en torno al “yo”, sino en compañía de aquel “Tú” que es Jesucristo, “el Dios cercano a nosotros”», decía el Papa.

Deseo vivamente que en nuestra diócesis de Tarazona crezca también el descubrimiento de la belleza de la adoración eucarística. «Que nadie coma esta carne del Señor, si antes no la ha adorado», decía san Agustín. En algunos lugares ya se hace a diario, en otros dedicando algunas horas a la semana. Hasta en los núcleos más pequeños debiera haber ratos largos de adoración, convenientemente acompañados de lectura de la Palabra de Dios, de silencio, de coloquio íntimo con el Señor. La Adoración Nocturna debe extenderse por toda la diócesis. No dejemos que se apague la lámpara de nuestra presencia ante el que por amor se ha quedado cerca de nosotros en el Sacramento.

Que la fiesta del Sagrado Corazón y el mes de junio dedicado a fomentar esta devoción nos haga entender que la vida cristiana es amor. Amor de Dios en Jesucristo por el don de su Espíritu a todos, y amor nuestro como respuesta a Dios que nos ama y a nuestros semejantes por amor a Dios. Pidásmoslo a Dios por medio de nuestro san Pascual Bailón.

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona