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++ Cartas al Pueblo de Dios ++


Nuestro querido Seminario Diocesano
18 de marzo de 2007

En torno al día de san José (19 de marzo) celebramos el día del Seminario. Tiene mucho que ver san José en este asunto, porque a él junto con María le encomendó Dios cuidar y formar al Sacerdote de la Nueva Alianza, Jesús nuestro Señor. En san José confía la Iglesia cuando se trata de cuidar a los que son llamados al sacerdocio ministerial.

Nuestro Seminario Diocesano de Tarazona conoce un despertar muy esperanzador. Son trece jóvenes, dos en bachiller y once en estudios eclesiásticos, de los cuales dos ya son diáconos que pronto serán ordenados presbíteros, serán curas jóvenes de nuestra diócesis. Damos gracias a Dios por el don de estas vocaciones, y le pedimos a Dios por intercesión de san José que les ayude a prepararse bien para el sacerdocio, a semejanza del único Sacerdote, Jesús.

No nos hacemos ilusiones, sino que acogemos con gratitud a los que se forman en nuestra diócesis. En este pequeño grupo, cuatro son africanos, que se preparan entre nosotros para volver a sus países de origen y servir a sus diócesis y cinco son latinoamericanos, que en parte servirán a nuestra diócesis de Tarazona y en parte servirán a otras diócesis hispanoamericanas. Nos cabe por tanto la preciosa tarea de ayudar a otras diócesis más pobres que la nuestra, ofreciéndoles desde nuestra pobreza lo que tenemos. Sabemos que así contribuimos al crecimiento de la Iglesia, con esta ayuda misionera desde casa, para el bien de la Iglesia universal.

Cuando en una familia no vienen los hijos deseados, se reciben con todo cariño los hijos adoptados. La Iglesia, además, es una sola familia en la que no hay extranjeros ni forasteros, sino que todos somos ciudadanos de pleno derecho. Damos gracias a Dios de poder ayudar a estos jóvenes para ser sacerdotes. Y al mismo tiempo ellos alegran nuestra Casa, y ponen a la diócesis de Tarazona en estado de gestación de nuevos presbíteros. El edificio del Seminario de Tarazona ha recuperado, después de muchos años, la presencia de seminaristas mayores. El Seminario ha elevado su rango académico, convirtiéndose en Estudio Teológico, donde los alumnos reciben una formación académica de alto nivel, bajo la atenta mirada de la Facultad de San Dámaso de Madrid. Ellos realmente son motivo de esperanza y de gozo para la diócesis de Tarazona.

Pidamos al Dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies. Adoptemos una actitud de esperanza, porque Dios quiere darnos sacerdotes que salgan de los hijos de nuestras familias. La mejor promoción vocacional es la de los curas que viven con gozo su vocación y su ministerio al servicio de Dios y de los hombres. Quitemos los obstáculos que puede haber en las familias, para ceder a uno de sus hijos al servicio ministerial. Digamos a los jóvenes abiertamente que necesitamos su colaboración y que la iglesia diocesana espera de alguno de ellos una respuesta decidida.

Necesitamos el apoyo de toda la diócesis en esta preciosa tarea. La nueva etapa del Seminario Diocesano ha despertado muchas generosidades, de todo tipo. Dios bendice a los que dan con alegría algo de su tiempo, de sus cualidades, de su dinero para una causa tan noble. Cuando uno es pobre de verdad, comparte con los demás lo poco que tiene, y constata que su aportación se multiplica. Sed generosos en vuestra limosna al Seminario Diocesano. Reclutemos entre todos un grupo de jóvenes, que pasen a conocer el Seminario. “Ven y verás” Seguro que les fascinará percibir la mirada del Maestro. Ayudemos entre todos a la Iglesia a tener sacerdotes.

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona