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| Día de la Iglesia Diocesana Este domingo celebramos en toda España el día de la Iglesia diocesana. Se trata de una Jornada para darnos cuenta de que pertenecemos a una diócesis concreta, dentro de la Iglesia católica. Nosotros pertenecemos a la diócesis de Tarazona. Es la Casa común que hemos de sostener entre todos. “La diócesis es una porción del pueblo de Dios cuyo cuidado pastoral se encomienda al Obispo con la colaboración del presbiterio, de manera que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituya una iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica” (c. 369). Nuestra diócesis de Tarazona se remonta a la época romana, cuando Turiaso era un importante núcleo romano de población. A través de la infraestructura del imperio romano, llegó hasta nosotros el Evangelio de Jesucristo. Casi veinte siglos de presencia del Evangelio entre nosotros. Una presencia transformante, que a lo largo de la historia ha producido hombres nuevos, y ha dejado tras de sí una cultura milenaria de profundas raíces cristianas. No siempre han sido tiempos favorables. También ha conocido las dificultades, en medio de las cuales se ha mantenido fiel al Evangelio. Hoy nuestra diócesis es una diócesis pequeña y humilde, como María de Nazaret, en la que Dios hace obras grandes en favor de sus habitantes. Geográficamente, nuestra diócesis es un pequeño territorio al poniente de la provincia de Zaragoza, en las inmediaciones del Moncayo. Cuatro comarcas completas la componen: Tarazona, Borja, Aranda y Calatayud. Además de algunos pueblos de Ribera del Ebro, Valdejalón y Daroca. 83.000 habitantes, 70 sacerdotes, 20 casas de religiosas, 7 monasterios de clausura, 400 catequistas, 132 parroquias. En el Seminario, 15 jóvenes se preparan para el sacerdocio, algunos de los cuales servirán en su día a nuestra diócesis, otros regresarán a sus países de origen. Una diócesis pequeña que ensancha su corazón para acoger a estos jóvenes y formarlos pastores, según el corazón de Cristo. Como aquella viuda, que de sus pocos haberes fue generosa con el profeta Elías, y Dios premió su generosidad por haber dado todo lo que tenía (1Re 17,7s). Una diócesis que prolonga su tarea misionera con más de 100 misioneros por todo el mundo. Con una misión diocesana en Cochabamba-Bolivia, donde se han volcado niños y adultos, sacerdotes y seglares para hacer de aquella parroquia una de las mejores de la archidiócesis boliviana. Nuestra diócesis está viva. En ella se hace presente la única Iglesia de Cristo, santa, católica y apostólica. El reto principal al que nos enfrentamos es el de la transmisión de la fe y la vida cristiana a las generaciones jóvenes, envueltos muchas veces en un ambiente hostil. Con todo, tenemos el 82 % de la población escolar que libremente elige la clase de religión, aunque la participación en la misa del domingo sea más reducida. Pero la fuerza del Evangelio será capaz de superar todas las dificultades. Demos gracias a Dios por pertenecer a su Iglesia santa en esta diócesis de Tarazona. Tomemos conciencia de que hemos de construir entre todos la Casa de Dios, abierta siempre para cobijar a quien busca refugio. El testimonio de la caridad de unos para con otros será el signo más creíble de que Dios quiere salvar a todos los hombres a través de su Iglesia santa. Con mi afecto y bendición: + Demetrio Fernández |