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| Oremos por la unidad de los cristianos La Iglesia fundada por Cristo es una , santa, católica y apostólica. Jesucristo no ha fundado varias Iglesias. Ha fundado solamente una. Y ha fundado la Iglesia como prolongación en el tiempo de su presencia y de su obra redentora. La Iglesia es la familia de los hijos de Dios. La Iglesia es necesaria para la salvación, puesto que a través de ella nos viene el perdón, la gracia de Dios que nos hace hijos y hermanos. Pertenecer a la familia de los hijos de Dios es garantía de salvación. No pertenecemos a esta Iglesia como a un pelotón desorganizado. Jesucristo, al fundar su Iglesia, la constituyó jerárquicamente, y al frente de la misma puso al apóstol Pedro, como principio y fundamento visible de la unidad de su Iglesia. El Sucesor de Pedro, el Papa de Roma, es garantía de esa unidad, querida por Jesucristo, dentro de las formas plurales de vivir la vida cristiana. A lo largo de la historia, la Iglesia ha crecido en distintas naciones, culturas, lenguas, razas, etc. Todo eso enriquece a la única Iglesia de Cristo. Pero algunas veces las características culturales, políticas, linguísticas, etc. de un lugar han servido para enfrentarse a las de otro lugar. Y cuando se absolutiza lo propio, y a veces incluso se idolatra, lo que era una riqueza se convierte en causa de enfrentamiento. Y de ahí surgen los roces, las luchas y las divisiones entre los hombres. Es lo que sucedió en el año 1054 . Los griegos y los latinos se enfrentaron y rompieron su relación, partiendo en dos la Iglesia del Señor. Oriente y Occidente. Constantinopla y Roma. Algunos de aquellos que rompieron con Roma han vuelto después, pero la mayoría de los cristianos orientales, llamados ortodoxos, continúan desvinculados del Sucesor de Pedro, del Papa de Roma. Ahí se abrió una herida que todavía no ha sido curada, aunque en los últimos años van dándose pasos importantes hacia la unidad. Recientemente, el Papa Benedicto XVI ha visitado al Patriarca ortodoxo de Constantinopla (Estambul) Bartolomé I. Y ambos han expresado su deseo de llegar a la unidad plena, querida por Jesucristo. Otra gran ruptura se produjo con la protesta de Lutero, en el año 1520 , rompiendo con el Papa de Roma, apoyado por los príncipes de la época. El norte de Europa se hizo protestante , mientras que el sur ha permanecido católica hasta nuestros días. Los lazos de los católicos con los protestantes son más débiles, que los que existen entre católicos y ortodoxos, aunque todos aspiramos a la unidad, y somos hermanos en Cristo. “Que todos sean uno…” (Jn 17,21), pidió Jesús al Padre en la última cena, conociendo la debilidad de sus discípulos. Apoyados en esta oración del Señor, debemos orar insistentemente por la unidad de los cristianos, y debemos trabajar todos por acelerar la llegada de ese día feliz, que habrá de producirse en la historia humana, en que todos seamos uno y pertenezcamos a la única Iglesia de Cristo. Para eso, hemos de dejar nuestros particularismos, nuestros nacionalismos, que nos enfrentan y nos dividen, y respirar todos con el aire de la Iglesia universal, que nos hace católicos. La unidad de la Iglesia está en peligro por causa de la debilidad de los hombres. Oremos especialmente en estos días, del 18 al 25 de enero, octavario de oración por la unidad de los cristianos. Y renovemos nuestra adhesión al Papa de Roma, a Benedicto XVI. Es la mejor garantía de vivir y morir como hijos de la Iglesia. Con mi afecto y bendición: + Demetrio Fernández |