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| Nuestros misioneros Son los mejores hijos de la Iglesia militante. Han dejado casa, familia, amigos, comodidades y se han ido lejos para anunciar el Evangelio, para ser testigos de Jesucristo y de la nueva vida que brota de Él. Nuestros misioneros son el fruto maduro de una Iglesia pujante, que no tienen fronteras. Ellos no buscan una posición mejor, ni ganancias de este mundo. Buscan solamente que Jesucristo sea conocido y amado, buscan el bien de aquellos a los que encuentran, buscan contagiar la felicidad que ellos han experimentado al dejarlo todo para seguirle a Él y ayudar a los hermanos. “Todas las Iglesias para todo el mundo” es el lema del DOMUND de este año. Quiere decir que la Iglesia no es un coto cerrado, ni una parcela particular, que atiende sólo a sus intereses cercanos o a su ganancia inmediata. La Iglesia es universal, no tiene fronteras. Y los que vivimos en una diócesis concreta, en una parroquia, pequeña o grande, tenemos presente continuamente el horizonte de la Iglesia universal, a la que tenemos que ayudar con nuestra oración, con nuestra solidaridad, con nuestros recursos económicos también. La diócesis de Tarazona tiene más de un centenar de misioneros, esparcidos por todo el mundo. Sacerdotes y religiosos/as, también algunos seglares. Incluso alguna monja de clausura, que partió desde Mesones hace años para su convento de Dominicas de Olmedo y desde allí a las misiones de Taiwán, en la China. Qué grande es la Iglesia, y cómo nos ensancha el corazón recordar a nuestros misioneros, que han brotado en nuestras tierras aragonesas, de nuestras familias, y están por todo el mundo como testigos del Evangelio. Nuestra diócesis de Tarazona sostiene una misión diocesana en Cochabamba-Bolivia, donde Jesús y Lorenzo, sacerdotes diocesanos, prolongan la tarea que otros comenzaron hace ya casi 15 años. Pero, además hay otros sacerdotes diocesanos en distintas partes del mundo. Hay religiosas y religiosos de distintas congregaciones, que tienen su corazón en Tarazona, y reciben nuestro aliento y nuestro apoyo, especialmente llegadas estas fechas del DOMUND. La tarea de la evangelización allí y aquí, es decir, el anuncio explícito de Jesucristo, de su vida, de su obra, de su mensaje, de su muerte y resurrección, no puede llevarse a cabo sólo con las fuerzas humanas, por muchos recursos que tengamos. Esta obra es de Dios. Porque sólo Dios puede llegar al corazón, sólo Dios puede mover las voluntades, sólo Dios puede convencer, sólo Dios puede transformar a una persona y hacerla feliz. No es cuestión de buenas palabras, ni siquiera de grandes ejemplos. La tarea misionera es obra del Espíritu Santo, y el misionero la puede llevar adelante, siendo “prisionero del Espíritu”, que es el único que da la verdadera libertad. Por eso, en estos días y durante todo el año, vivamos la dimensión misionera de nuestra fe católica, universal. Propongamos continuamente a los niños y a los jóvenes los grandes ejemplos de los patronos de las misiones. San Francisco Javier y Santa Teresita del Niño Jesús. Él se fue al otro extremo de la tierra y gastó su vida por Jesucristo y por su evangelio, muriendo joven. Ella consumió su vida joven en la oración y en la ofrenda de sí misma, como un holocausto por la salvación de todos los hombres. Sacerdotes, religiosos y religiosas de vida activa y contemplativa, padres cristianos, abuelos. Sobre todo vosotros, queridos enfermos. Todos, ofreced vuestras oraciones y sacrificios por las misiones, y vuestra limosna generosa, privándoos de algo. Hoy es el día del DOMUND. Hoy nos sentimos todos un poco más misioneros. Con mi afecto y bendición: + Demetrio Fernández |