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| Los inmigrantes tienen una familia El pasado 14 de enero celebrábamos el Día Mundial del Emigrante, con el fin de hacernos caer en la cuenta de que muchas personas de nuestro entorno viven como inmigrantes en nuestras tierras españolas. Han venido de países lejanos, buscando mejores condiciones de vida para ellos y para su familia. También en nuestra diócesis son varios miles. Acojámoslos de buena gana. El fenómeno migratorio, como todos sabemos, responde a dos factores: la búsqueda de mejores recursos y el atractivo de aquellos lugares donde se da crecimiento económico. Dicho de manera más sencilla: los emigrantes van allí donde se les necesita. En España, se necesita mano de obra, y por eso vienen a cientos y a miles, algunos incluso con riesgo de sus vidas. La llegada de inmigrantes a España debe ser mirada como un bien para nosotros, porque contribuyen a la Hacienda pública, a la Seguridad Social , a las empresas, a la atención a los mayores, etc. Debemos tener en cuenta su situación personal y familiar. Un inmigrante busca agrupar cuanto antes a su familia en el lugar del trabajo, y hemos de favorecer esta dimensión tan importante para el desarrollo de la persona. Cuando el inmigrante logra agrupar a su familia, hay que garantizar la igualdad de derechos para la mujer, la atención escolar para sus hijos, e incluso la protección social para la jubilación. Los inmigrantes no son personas de segunda categoría, sino que debemos acogerlos con toda su dignidad personal y familiar. No debemos olvidar una dimensión importantísima para el hombre, y es la dimensión religiosa. Los inmigrantes tienen derecho a esa atención religiosa, según su religión y sus creencias. A España llegan muchos cristianos, procedentes de los países hispanoamericanos y otros muchos cristianos procedentes de los países del Este europeo. La Iglesia católica en España debe acogerlos como hermanos en Cristo y darles cabida en nuestras parroquias católicas. Nuestra diócesis de Tarazona tiene servicios de culto bizantino para católicos y para ortodoxos en Calatayud. Vienen también muchos musulmanes, a los que la Iglesia católica no puede prestar ninguna ayuda en el campo religioso, pero les ayuda en otros campos de atención social. Ellos tienen su propia religión y quienes les atiendan. Nosotros les respetamos, y pedimos la reciprocidad de que en los países de mayoría musulmana respeten a los cristianos, cosa que desgraciadamente no suele suceder. A pesar de todo, la Iglesia católica nos enseña ese respeto que debemos a toda persona, sea de la religión que sea. La convivencia y el buen entendimiento entre cristianos y musulmanes es clave para la convivencia y la paz a pequeña escala de nuestros pueblos y a gran escala de convivencia entre las naciones. La buena acogida a los inmigrantes brota de un corazón cristiano, porque son personas, y muchos de ellos, además, hermanos de religión cristiana. Que estemos atentos a esta realidad que nos rodea, que les ayudemos a integrarse en nuestros ambientes, que no sean explotados por nadie ni nos aprovechemos de su desnivel. Los inmigrantes son un bien para nuestra sociedad, los necesitamos. Acojámoslos. Con mi afecto y bendición: + Demetrio Fernández |