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| Infancia misionera: "Manos a la obra" Los niños son el futuro de la humanidad. El domingo pasado, reclamaba nuestra atención la Infancia Misionera con el lema “Manos a la obra”. La Iglesia tiene el derecho y el deber de anunciar a Jesucristo a todos los hombres, porque él es el Hijo de Dios hecho hombre para salvar a todos los hombres. No se nos ha dado otro nombre en el que podamos salvarnos (Hch 4,13). Y en esta tarea pueden y deben participar también los niños. La Iglesia es misionera por naturaleza. Jesucristo la ha fundado para que lleve el mensaje de la salvación a todos los hombres, y muchos todavía no le conocen. La tarea misionera está todavía en sus comienzos, recordaba Juan Pablo II. Hay mucho por hacer, no sólo en los países que llamamos de misión, sino también en nuestro entorno. Un falso respeto nos lleva muchas veces a encogernos y a vivir la fe sólo para dentro. Como si molestáramos cuando decimos que somos cristianos, discípulos de Cristo. Y, sin embargo, la fe se fortalece dándola. La fe se afianza cuando tenemos que comunicarla a los demás. Cuando un padre o una madre de familia tienen que hablar a sus hijos de la fe o tienen que enseñarles a rezar, cuando un catequista tiene que dar la catequesis y explicar el por qué de tantas cosas, cuando un joven cristiano tiene que explicarle a otro joven por qué va a misa el domingo y por qué quiere guardar los mandamientos de Dios, cuando un niño habla con su amigo o su compañero de clase para explicarle que es amigo de Jesús, entonces la fe se hace más fuerte, porque la fe se fortalece dándola. La Jornada de la Infancia Misionera intenta comunicar a los niños este deseo de conocer ellos mismos cada vez más a Jesús, de hacerse cada vez más amigos suyos y de darlo a conocer en su entorno. La Infancia Misionera tiene a los niños como protagonistas y como destinatarios. Los niños también pueden y deben ser misioneros, especialmente de los demás niños. Ya desde la infancia un niño ha de aprender a valorar el gran don de la fe que ha recibido en el bautismo y debe desear que todos los niños del mundo lleguen a conocer a Jesús y a ser discípulos suyos. En nuestro entorno hay muchos niños alejados de Dios, como lo están sus padres. Y hay bastantes niños hijos de familias musulmanas, que han venido como inmigrantes y que no son cristianos. Hay también muchos niños rumanos o hispanoamericanos, que son católicos orientales o cristianos ortodoxos. Estos últimos son cristianos. Pues un niño de familia católica tendrá que aprender a convivir con todos en actitud de respeto, de acogida, de cariño, de solidaridad tal como nos enseña Jesús. Y también en actitud misionera, ayudando a los que ya son cristianos a serlo más todavía y hablando de Jesús y del cristianismo también a los que están alejados o son musulmanes. El respeto de unos a otros no significa silencio sobre algo tan importante para la vida de una persona. Un niño ya debe ser misionero desde su preparación a la primera comunión. La Jornada de la Infancia Misionera nos pone por delante esta bonita tarea, con el lema de este año “Manos a la obra”. Pues eso, todos a colaborar en esta tarea de expansión de la fe cristiana, tarea propia de todo cristiano, también y especialmente de los niños Con mi afecto y bendición: + Demetrio Fernández |