++ Cartas al Pueblo de Dios ++

 

“Manos Unidas” en Cuaresma
10 de marzo de 2008

 

Hemos comenzado el camino de la Cuaresma que nos conduce hasta la Pascua. Y en este camino las pautas son la oración, el ayudo y la limosna. El trípode de la vida cristiana, que en este tiempo se intensifica para ajustar nuestra vida cada vez más a Dios y a sus planes. El Papa Benedicto XVI nos envía un mensaje para esta Cuaresma insistiendo en la limosna con motivaciones cristianas.

 

El cristiano, a semejanza de Jesús, se despoja de lo suyo para compartirlo con los demás, y así refleja la generosidad de Dios que hace salir el sol sobre todos, buenos y malos. Así refleja la actitud de Cristo, que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. El cristiano no piensa sólo en acumular para sí, piensa en los demás y eso le lleva a despojarse y a compartir.

 

En estos días en que comienza la Cuaresma llega a hasta nosotros la Campaña anual de “Manos Unidas”, organización católica que canaliza las ayudas de tantas personas con destino a los países en vías de desarrollo. “Manos Unidas” nos invita al ayuno voluntario, es decir, a privarnos de algo nuestro para darlo a los pobres. Privarnos no sólo de lo que nos sobra, sino incluso de lo que consideramos necesario, porque hay muchos hoy en el mundo que no tienen ni siquiera lo necesario para vivir.

 

“Madres sanas, derecho y esperanza”, es el lema para este año. Se trata de ayudar a tantas madres a que en su preciosa tarea de transmitir la vida estén sanas y puedan alumbrar a sus hijos sanos. Conocemos el hambre, el SIDA, las epidemias que afectan a todo tipo de personas, pero, cuando afectan a las madres gestantes, está afectando también al hijo de sus entrañas, que ha de crecer sano ya desde el seno materno.

 

No hemos de confundir esta campaña de “Manos Unidas” con otras que suenan parecido, y que se promueven desde otras instancias. En esas otras campañas, en las que se habla de salud reproductiva, se exalta el feminismo de tal manera, que se incita a las madres a abortar ante cualquier problema que surja. Esas campañas no miran al niño como un don que hay que proteger, sino que pretenden ayudar a las madres eliminando el hijo de sus entrañas. Es caro el precio de esa ayuda, que para favorecer la salud de la madre, elimina al hijo antes de que nazca.

 

La Campaña de “Manos Unidas”, por el contrario, va dirigida a la madre y al niño simultáneamente. Y está programada precisamente pensando en el niño sano que ha de nacer de una madre sana. Vale la pena apoyar estas iniciativas. Nuestra ayuda no irá destinada a matar niños en el vientre de su madre, sino a salvar vidas y robustecerlas ya desde el seno materno. La vida es sagrada, porque siempre es un don de Dios, y con esta campaña se protege la vida, apoyando a las madres gestantes.

 

Agradezco el trabajo realizado por todas las que trabajáis en el voluntariado de “Manos Unidas” en nuestra diócesis. Es una tarea preciosa la que hacéis. Desde una perspectiva cristiana, invitáis al ayuno voluntario, organizáis actos de sensibilización, tocáis el corazón de las personas y de las instituciones. Estáis todo el año recordándonos que nosotros tenemos más que de sobra para vivir, mientras otros no tienen ni siquiera lo necesario para subsistir. No pretendéis arreglar el mundo, pero arregláis muchos casos concretos. Nuestra diócesis de Tarazona es muy generosa en esta Campaña de “Manos Unidas”, y eso me alegra profundamente. Seguid así, haciéndonos el bien a nosotros para despojarnos y a los pobres a los que llega nuestra ayuda.

 

Con mi afecto y bendición:

 

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona