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++ Cartas al Pueblo de Dios ++


Viva la familia cristiana
13 de enero de 2008

El pasado domingo 30 de diciembre vivimos una experiencia singular en la plaza de Colón de Madrid. Movimientos apostólicos con el cardenal Rouco, arzobispo de Madrid a la cabeza, habían convocado una gran celebración de la familia cristiana –era la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia de Nazaret-, y nos habían invitado a todos los que quisiéramos ir. Yo asistí con un buen puñado de familias cristianas de nuestra diócesis de Tarazona. Somos pequeños y humildes, pero muy sensibles a los temas que están en la calle y que realmente nos afectan. Y ahí está la familia cristiana, como la institución más valorada por parte de los encuestados y la institución menos protegida por parte de quienes tienen que apoyarla.

El ambiente fue precioso. Miles y miles de familias, venidas de todas las partes de España (también acudieron algunas de otros países europeos). Matrimonios jóvenes, casados por la Iglesia, con sus hijos (abundantes hijos!) de todas las edades. En muchos casos, también los abuelos. Como un río humano de vida, se llenó el centro de Madrid, para dar gracias a Dios por el don de la familia, tal como Dios la ha instituido. Queríamos decir al mundo entero que la familia cristiana funciona, que la familia así diseñada por Dios y vivida, es camino de concordia, de paz, de convivencia, de gozo. La familia cristiana, que la Iglesia vive y que no impone a nadie, pero la propone para todos, es elemento de estabilidad social, de esperanza en los hijos que van naciendo, de reconocimiento y gratitud a los abuelos que lo han dado todo por sus hijos y nietos.

En medio de esa fiesta estaban los obispos, a los que el Señor ha puesto al frente de su Iglesia. Un buen número de obispos. Intervinieron seglares y familias completas de distintos movimientos y realidades eclesiales, dándonos su testimonio de convivencia, de amor, de sufrimiento llevado con paz, de esperanza. Y al frente de todos, a través de las ondas de la TV y la radio, el Papa Benedicto XVI, como presidiéndonos a todos en esta gran familia que es la Iglesia. Su palabra certera vino a decirnos: ¡Vale la pena trabajar por la familia! La familia fundada en el matrimonio del varón y de la mujer para siempre y abierta a la vida. Los padres como primeros responsables de la educación de sus hijos.

El encuentro remató con una celebración de la Palabra, en la que apareció la imagen de la Virgen de La Almudena llevada en procesión. Las miradas se centraron en ella, mientras le cantábamos las letrillas de su himno. Qué bonita estaba la Virgen y qué contentos todos los creyentes de aplaudirla y cantarla. Con el sol radiante de un buen día de invierno, la celebración de Madrid nos ha llenado de gozo a todos los participantes y a muchísimos más que lo han seguido por radio o por televisión. La familia cristiana está viva, en ella está el futuro de nuestra sociedad y de la Iglesia.

Pues, qué rabia les ha entrado a algunos porque todo esto salió tan bien, tan bonito, tan en paz y alegría por parte de los asistentes. Ni un grito de protesta, ni una pancarta contra nadie. Allí fuimos todos a gozar de los dones de Dios y a comprometernos en la construcción de un mundo que tenga como fundamento la familia cristiana. Pero a algunos les ha dado mucha rabia que la Iglesia católica tenga un poder de convocatoria, como nadie más lo tiene hoy día en nuestra sociedad española. A algunos les molesta que sus postulados y sus leyes no lleguen más que unos cuantos, y que este rio inmenso de personas pida sencillamente que la familia sea protegida. A pesar de todo, nosotros seguimos apostando por el futuro, un futuro con Dios en el que la familia cristiana sea su fundamento. ¡Viva la familia cristiana!

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona