++ Cartas al Pueblo de Dios ++

 

El buen pastor
 13 de abril de 2008

 

El cuarto domingo de Pascua es el domingo del Buen Pastor, referido a Jesucristo, que es contemplado en este día con esta imagen tan bonita del pastor que ha encontrado a la oveja perdida y al encontrarla no la ha reñido, sino que la ha tomado acariciándola y la ha cargado sobre sus hombros. “Yo soy el buen pastor, que conozco a mis ovejas y las mías me conocen. Yo doy mi vida por las ovejas” (cf. Jn 10), nos recuerda Jesús en el evangelio de este domingo. El “gran pastor de las ovejas” (Heb 13,20),

 

Jesucristo cumple de esta manera la promesa hecha por Dios antiguamente: “Os daré pastores según mi corazón” (Jr 3,15), pastores que os apacienten, no pastores que se aprovechen de las ovejas, sino que estén dispuestos a dar la vida por las ovejas (cf. Ez 34). Pastores según el corazón de Cristo, sensible a los intereses de Dios y solidario hasta dar la vida por los hermanos.

 

En este domingo del Buen Pastor celebramos la 45ª Jornada Mundial de oración por las vocaciones, es decir, intensificamos la oración para que no nos falten nunca sacerdotes que nos celebren la Eucaristía y los demás sacramentos y anuncien a Jesucristo con obras y palabras. Junto a los sacerdotes, pedimos que haya muchos hombres y mujeres, que entreguen su vida a Dios para ayudar a los demás en la evangelización del mundo. “Rogad, pues, al Dueño de la mies que mande obreros a su mies” (Mt 9,38). Son miles y miles de consagrados/as, voluntarios por todo el mundo, que han entregado su vida para atender a los más pobres, para colaborar en las tareas parroquiales, para estar presentes en el mundo de la enseñanza o de la salud, etc.

 

La oración lleva consigo darnos cuenta de la importancia de estas vocaciones, pedirlas a Dios, que es el autor de toda vocación, y apoyarlas cuando las descubrimos en un familiar, un amigo, a veces un hijo/a muy querido/a. Los hijos son hoy un bien escaso, y a muchos padres les cuesta una enfermedad si su hijo/a les manifiesta que tiene vocación al sacerdocio o a la vida consagrada. Si consideramos un bien el don de la fe, hemos de pedir a Dios constantemente que llame a alguno de nuestra familia para esta tarea preciosa de consagrar su vida a Jesucristo y a su Evangelio.

 

Me dirijo especialmente a vosotros jóvenes, chicos y chicas. Conocer y amar a Jesucristo es lo más bonito de este mundo, lo mejor que os puede pasar. Preparaos para la confirmación y decidles a vuestros amigos que os sentís contentos de ser creyentes y de ser cristianos. Las cosas que suceden a nuestro alrededor, pasarán. Jesucristo permanece, y permanece para siempre, aquí en la tierra y en el cielo. Abrid de par en par las puertas de vuestro corazón a Cristo. No tengáis miedo. Sed valientes y confiad siempre en Dios. El es amigo que nunca falla.

 

Y en este 4º domingo de Pascua son instituidos Lectores dos alumnos de nuestro Seminario Diocesano, Leandro y Justino (a las 5,30, en la capilla del Seminario). Son africanos, estudian en nuestro Seminario y, cuando sean sacerdotes, volverán a sus diócesis africanas. Es para nosotros, diócesis de Tarazona, un motivo de gozo ayudarles a ser sacerdotes. A ellos y a todos los que han venido a nuestro Seminario, que va creciendo en número y en calidad de vida humana, espiritual, intelectual y pastoral.

 

Domingo del Buen Pastor. Gracias, Jesús, por tratarnos con tanto cariño, a través de nuestros pastores y de tantas almas consagradas de por vida a ayudar a los demás.

 

 

Con mi afecto y bendición:

 

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona