++ Cartas al Pueblo de Dios ++

 

Primeras comuniones, Confirmaciones
 24 de abril de 2008

 

El tiempo pascual es tiempo de vida cristiana más intensa. Es tiempo de vivir la novedad de la vida cristiana, que brota en el bautismo y se prolonga en la confirmación y en la eucaristía. Los tres sacramentos de la iniciación cristiana, a los que se une el sacramento del perdón en la confesión de los pecados.

 

Niños y niñas de primera comunión. En torno a los 9 años, un poco tarde si tenemos en cuenta la precocidad de los niños de hoy. Yo comulgué cuando tenía 6 años, lo recuerdo con toda vivacidad, y no era ni más despierto ni más listo que los niños de hoy. El uso de razón viene establecido a los 7 años en las leyes de la Iglesia. El Papa san Pío X concedió que los niños, que tuvieran uso de razón, pudieran acercarse a recibir a Jesucristo en la comunión. Se trata de que Jesús tome posesión del corazón de un niño en los albores de su conciencia moral. Y propiciarle que comulgue con frecuencia después de la primera comunión, explicándole este admirable sacramento, con una catequesis apropiada, tan importante o más que la catequesis preparatoria.

 

En muchos casos, la primera comunión se convierte en un acto puramente social. Es bueno que se reúna la familia y se haga fiesta por el acontecimiento de la primera comunión. Pero no es bueno convertir el acontecimiento en una miniboda, con gastos superlativos, con regalos que no vienen a cuento, con toda una parafernalia que al niño/a le distrae de lo fundamental.

 

Que la primera comunión sea de verdad un encuentro gozoso con Jesucristo en la comunión eucarística. En la comunión no recibimos una “cosa”, sino que recibimos al mismo Jesús vivo y glorioso. Y hemos de favorecer ese encuentro personal del niño con Jesucristo, y a ser posible de sus padres, sus abuelos, sus hermanos, toda la familia. A la comunión, todos han de ir a comulgar, después de una buena confesión, y si no hay situaciones de casorios irregulares –cada vez más frecuentes-, que impiden acercarse a este sacramento.

 

También el tiempo pascual es tiempo de confirmaciones. Todavía la mayoría de nuestros muchachos piden el sacramento de la confirmación. Pero cuanto más se retrasa, más alejado está el joven de la práctica sacramental. Le cuesta ir a misa el domingo, vive las crisis propias de la adolescencia, no sabe qué quiere. El ambiente en el que vivimos es un bombardeo continuo, que hace tambalearse las convicciones de la infancia. Algunas parroquias lo dejan para cuando pasen las turbulencias, y en esta opción llegan a confirmarse un grupito de élite, que normalmente está bien formado, pero que queda reducido a un número pequeño en relación con los jóvenes de esa edad. En otras parroquias optan por adelantarlo algunos años, y de esta manera piden el sacramento de la confirmación un número mayor de candidatos.

 

La confirmación es el sacramento del Espíritu Santo, que se regala como don para completar la iniciación cristiana. No debiera confirmarse quien no estuviera dispuesto a vivir como cristiano en adelante. Y el momento de la confirmación es un momento propicio para intensificar la vida cristiana. Agradezco a los catequistas de confirmación su dedicación, su paciencia, su testimonio. Están dejando una buena semilla que en su día frutará.

 

Tiempo de Pascua. Tiempo de primeras comuniones y confirmaciones. Tiempo de gozo compartido en la comunidad eclesial. Jesucristo resucitado impulsa y vivifica nuestras comunidades cristianas. Acompañemos a estos niños y a estos jóvenes para que capten de los mayores la belleza de la vida cristiana y el gozo de pertenecer a la Santa Iglesia Católica, nuestra madre.

 

 

Con mi afecto y bendición:

 

+ Demetrio Fernández
Obispo de Tarazona