Campaña contra el Hambre
Manos Unidas
En estos primeros días de febrero se intensifican las campañas contra el hambre en todas las parroquias, para llegar a la colecta extraordinaria del domingo, que tiene también el sentido litúrgico de ofrenda, de entrega de nuestra vida. La campaña de Manos Unidas es un trabajo de todo el año, y nuestra diócesis contribuye de forma muy generosa en todas estas necesidades. Llegadas estas fechas se vuelca todavía más para paliar entre todos la enorme injusticia de este mundo en el que unos tengan mucho y otros no tengan nada. Esta mentalización y este trabajo se lo debemos a Manos Unidas.
Manos Unidas es la organización de la Iglesia católica en España para canalizar las ayudas, fruto de la caridad de los donantes, a favor de los países en desarrollo. Manos Unidas está a pie de parroquia y a veces boca a boca o casa a casa tocando nuestras conciencias para que nos privemos de algo y lo compartamos con quienes no tienen nada. Es inmensa la labor de Manos Unidas, y es muy de agradecer a todos los voluntarios que trabajan en ella. Podemos decir con satisfacción que es una de las mejores organizaciones sin ánimo de lucro que funcionan en España.
Todo el dinero que entregamos va directamente al desarrollo de los pueblos. Los gastos de gestión son mínimos. Y los voluntarios al servicio de Manos Unidas son una legión por toda España.
Es muy bonito ese gesto de hacer una colecta, rascándonos todos el bolsillo para poner el fruto de tantos esfuerzos “a los pies de los apóstoles”. Como nos narra el libro de los Hechos de los apóstoles (4,34-35), “no había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían campos o casas los vendían, traían el importe de la venta, y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según su necesidad”. Desde los comienzos de la comunidad cristiana, la caridad estaba organizada en torno a los apóstoles, en torno a aquellos que Jesús había elegido para dirigir la comunidad. La gente se desprendía de cosas importantes, casas o campos, y de esta manera nadie pasaba necesidad, pues a cada uno se le daba según lo que necesitara. No todo sería perfecto, también habría sus más y sus menos, pero me impresiona este pasaje, que viene a ser normativo para todas las comunidades cristianas de todos los tiempos.
Manos Unidas trabaja en plena sintonía con los obispos en cada diócesis y con la Conferencia Episcopal Española, que se hace presente en Manos Unidas a través de un obispo consiliario. Durante el año que termina ha habido relevo en la presidencia, nos ha complacido a todos ver a la nueva presidenta saludando al Papa en una muestra de afecto recíproco, propio de quienes vivimos el misterio de la Iglesia. Esta es una característica de Manos Unidas, su eclesialidad, que expresa a las claras que se trata de una organización de la Iglesia Católica.
Queridos fieles de la diócesis de Tarazona, apoyad a Manos Unidas. Apoyando a Manos Unidas estamos evangelizando, es decir, estamos dando un testimonio de amor fraterno al estilo de Cristo, estamos haciéndonos solidarios desde una actitud cristiana.
Con mi afecto y bendición:
+ Demetrio Fernández,
obispo de Tarazona