Los sacerdotes de la diócesis de Tarazona están contentos de ser sacerdotes. Así lo expresaban en la jornada de convivencia sacerdotal en torno a la Misa Crismal y la fraternal comida posterior en la Casa de la Iglesia de Calatayud. Presididos por el obispo de la diócesis, Mons. Demetrio Fernández, concelebraron cerca de 70 sacerdotes, la casi totalidad del presbiterio diocesano, en la preciosa Colegiata de Santa María de Calatayud. Hasta que se inaugure la Catedral de Tarazona, cada año la Misa crismal es celebrada alternativamente en Tarazona o Calatayud. Este año, en Calatayud. Y concretamente en la Colegiata de Santa María. En la Misa Crismal han sido bendecidos los Santos Óleos y ha sido consagrado el Santo Crisma, que se reparte por todas las parroquias para la administración de los sacramentos a lo largo del año. En el marco de la Misa crismal, los sacerdotes han renovado gozosamente sus compromisos sacerdotales ante el obispo y ante la comunidad reunida. Han servido a la mesa del altar los 15 alumnos del Seminario Diocesano. Después de la Eucaristía, todos se han reunido para compartir el almuerzo fraternal en la Casa de la Iglesia de Calatayud, que ha concluido con el deseo y la felicitación de unos a otros de una Feliz Pascua florida.

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