
La realidad superó todas las expectativas. Un día espléndido, las calles abarrotadas de gentes. Ya en la noche anterior empezaron a llegar ilustres visitantes, como el cardenal Cañizares y el cabildo primado de Toledo, el obispo de Zamora y otros, que se hospedaron en el Seminario. De mañana pronto, llegaron los señores cubicularios de Zamora, que traían los restos de san Atilano.
Poco antes de las 11 de la mañana, a la puerta de san Francisco (catedral sustitutoria) el Ayuntamiento en pleno y bajo mazas saludó al señor Cardenal Cañizares, prefecto de la Congregación vaticana para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, como un ministro del papa en el gobierno de la Iglesia universal, que en todo momento estaba acompañado por el obispo de la diócesis, Mons. Demetrio Fernández. En ese mismo lugar, el obispo de la diócesis recibió del obispo de Zamora y de los cubicularios que le acompañaban los restos de san Atilano, guardados en una preciosa urna de plata labrada, y llevada en andas por los cubicularios zamoranos. A continuación, el arzobispo de Toledo y primado de España, Mons. Braulio Rodríguez Plaza, acompañado del deán y una representación del cabildo primado de Toledo, entregó a Mons. Demetrio Fernández la urna preciosa de incrustaciones de nácar en madera noble, que contenía el cráneo del santo.
Se inició la procesión de entrada en el templo principal de la diócesis, mientras el coro cantaba el himno del milenario (compuesto para el milenario del nacimiento, 1939, y recuperado ahora para el milenario de la muerte, 2009). Colocadas las reliquias en lugar preferente, dio comienzo la solemne concelebración presidida por el cardenal Cañizares y concelebrada por una veintena de obispos, venidos del entorno o relacionados con Tarazona. D. Demetrio dirigió un saludo a todos los asistentes. Sirvieron en el altar los dos diáconos de nuestro Seminario Diocesano y el grupo de seminaristas. Concelebraron un centenar de sacerdotes.
Terminada la Eucaristía, salieron en procesión todas las reliquias de san Atilano, que al pasar lentamente por las calles de la ciudad, emocionaron a los turiasonenses. Después de mil años, volvían los restos de san Atilano a su ciudad natal, de donde había salido camino del monasterio. Era un encuentro muy esperado y lleno de significado, que dejará huella imborrable en todos los que lo han vivido.
De regreso al templo principal, fue dada a besar la reliquia del santo que se venera en la catedral de Tarazona.
Los huéspedes de Zamora y Toledo, así como los demás eclesiásticos asistentes a los actos, fueron invitados a la comida en el Seminario Diocesano, cuyo nuevo comedor fue inaugurado para la ocasión
El Año santo jubilar, dedicado a san Atilano (de febrero a noviembre), nos traiga a todos gracias de conversión y crecimiento en la santidad.
Saludo de Monseñor Demetrio Fernández al comienzo de la Santa Misa.
Homilía del Excelentísimo señor Cardenal Cañizares en la Santa Misa.
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